
El presidente Trump no tardó mucho en cambiar el motivo del envío del ejército estadounidense a “arrestar” al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa. La acusación de que Maduro dirigía un cartel de la droga fue un tema central en los meses previos a su arresto. Posteriormente, Trump declaró que la invasión se debió al petróleo venezolano, y anunció planes del gobierno estadounidense para enviar compañías petroleras estadounidenses a Venezuela.
Aproximadamente una semana después de la invasión, el presidente Trump se reunió con ejecutivos de compañías petroleras estadounidenses para discutir planes para Venezuela. Algunos de los ejecutivos presentes en la reunión se mostraron poco entusiasmados con la explotación del petróleo venezolano. Una de las razones es que, desde que el gobierno venezolano nacionalizó las actividades petroleras hace veinte años, el fracking ha convertido a Estados Unidos en el principal productor mundial de petróleo y gas natural. Reconstruir la industria petrolera en Venezuela podría costar cien miles de millones de dólares, con resultado incierto. Entre las complicaciones, el petróleo venezolano no fluye fácilmente por los oleoductos, a menos que sea diludo con solventes, lo que encarece su transporte. En su primera conferencia de prensa tras la captura de la primera pareja venezolana, el presidente Trump declaró: “Vamos a gobernar el país hasta que podamos lograr una transición segura, adecuada y juiciosa”. Posteriormente, declaró que la vicepresidente Delcy Rodríguez, sucesora de Maduro, “pagaría un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”, si no cumple adecuadamente con las exigencias del gobierno estadounidense.
Tras la invasión de Venezuela, se ha sugerido que el presidente Trump ordenará al ejército estadounidense que invada otros países. Por ejemplo, el secretario de estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, declaró: “Si viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado”.
Para sorpresa de nadie, el senador Lindsey Graham se mostró encantado con la posibilidad de que Venezuela fuera solo la primera de muchas guerras de cambio de régimen que librará el presidente Trump. El senador Graham incluso consiguió que el presidente Trump le autografiara una gorra con la frase “Make Iran Great Again”. Muchas víctimas iraníes de la policía secreta del Sha de Irán podrían discrepar con el senador Graham sobre si la instalación de otro gobierno títere por parte de la CIA en Irán hará grande a ese país.
La renovada afición del presidente Trump por las guerras de cambio de régimen podría ser una de las razones por las que busca aumentar el presupuesto militar a U$S 1,5 billones. Trump afirma que los ingresos arancelarios pueden financiar el aumento, pero eso simplemente no es posible. La mayor parte del aumento del gasto provendrá de otros impuestos, incluido el impuesto inflacionario regresivo y oculto de la Reserva Federal.
Una encuesta reciente del Pew Research Center reveló que existe apoyo mucho menor a la política exterior estadounidense “activista” entre los estadounidenses menores de 50 años, que entre los estadounidenses mayores. Ésto ocurre tanto entre demócratas como republicanos. De hecho, la divergencia de opiniones sobre política exterior entre los jóvenes fue un factor clave en el apoyo al presidente Trump por parte de éstos en 2024. Si Trump continúa traicionando su promesa de no más guerras de cambio de régimen, el presidente y los republicanos perderán apoyo entre los votantes más jóvenes.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko








