Yo quería que fuera Lula, la izquierda quería que fuera Bolsonaro, pero el cerebro detrás de Banco Master tiene nombre y apellido, y es muy conocido en el mercado: Nelson Tanure. Les cuento una historia.
Tras la euforia inicial con los descubrimientos de petróleo en el presal, la resaca devastó a OGX, pero no sólo a ésta. Otros proyectos de Junior Oils también fracasaron, incluyendo HRT, que se centraba en la exploración petrolera en la Amazonia y África.
En 2015, cuando se encaminaba hacia la quiebra, centró su atención en la revitalización de yacimientos marinos maduros.
Así que yo, un cazador de ofertas, me puse a estudiar esta reestructuración (un término que se usa cuando una empresa busca una reestructuración operativa). Todo parecía tener mucho sentido; casi lo aposté, hasta que eché un vistazo a la dirección de la empresa, y allí estaba Tanure. Ya había oído algo sobre él como un accionista “complicado”.
Pero fue cuando me acerqué y vi que Haroldo Lima estaba en la junta … Conocía bien a este tipo de mi época como aficionado a la política. Fue diputado federal en los ’90 por el PCdoB en Bahía, tras un pasado revolucionario en los ’70, y un futuro como director general de la ANP en la década del 2000.
Ésto me hizo dudar sobre invertir. No voy a invertir en una empresa que tenga un comunista en su junta. Obviamente, perdí una fortuna. Desde la fecha en que estudié PRIO3 (el nuevo nombre de HRT) hasta hoy, las acciones han subido un astronómico 31.000%.
Pero me quedó una observación interesante sobre cómo opera Tanure, comprando figuras importantes de la política y de la burocracia, dos pilares esenciales para el éxito en Brasil.
El rotundo éxito de PRIO también sirvió como sesgo de confirmación para Tanure; ésta era la estrategia, sólo necesitaba ser amplificada, y la punta de lanza era un banco. Para financiar la compra de empresas, políticos y burócratas.
Sí, invertir en políticos y burócratas es tan importante, o incluso más, que invertir en maquinaria y equipo para los empresarios brasileños. Y el Banco Master se lo tomó en serio, comprando empresas, jueces y políticos con la misma voracidad con la que pagaba certificados de depósito (CDB) por encima del precio del mercado.
Pero, como nos enseña la Teoría Austriaca del Ciclo Económico (TACE), hablar de una economía apalancada siempre se topa con un muro de altas tasas de interés y expone la inviabilidad de proyectos que sólo se materializaron gracias a tasas de interés subsidiadas.
Vorcaro era simplemente el banquero de Tanure (no un banquero); las empresas que compró, como Light, Gafisa, Alliance Saúde, Ligga, etc., están siendo devueltas para pagar deudas, y lo mismo ocurre con los jueces y políticos. Todo y todos han resultado ser grandes “malas inversiones”.
Mientras la moneda y los tipos de interés sigan siendo monopolios manipulados por el Estado, la economía de burbuja y sus burbujas estallantes persistirán, e incluso los corruptos quedarán abandonados a su suerte en lo que respecta a los contratos que involucran a sus esposas y hermanos.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









