Los recientes incendios forestales en Argentina reavivan las acusaciones del senador Eugenio Tuma Zedán sobre las incursiones israelíes en Chile y Argentina.

Trece años antes de que los incendios arrasaran la Patagonia chilena, el senador Eugenio Tuma Zedán compareció ante el Senado y denunció a los “turistas” israelíes como exploradores militares que vigilan territorio chileno. Hoy, mientras los incendios forestales arrasan la región que él mismo señaló, su visión de futuro lo convierte en un profeta moderno.
El senador de La Araucania, representante de una de las comunidades palestinas más prominentes de Sudamérica, acusó a miles de mochileros israelíes de llevar a cabo una operación militar secreta en suelo chileno.
En el programa de televisión Controversia TV, Tuma declaró: “Los 8.000 y 9.000 turistas israelíes que ingresan a Chile anualmente, no son turistas en absoluto”. Sostuvo que estos turistas son soldados encubiertos de las Fuerzas de Defensa de Israel, “vestidos de civil”, que sistemáticamente “mapean el sur de Chile”. Estos jóvenes mochileros, insistió Tuma, representan un riesgo para la integridad territorial de Chile.
Las afirmaciones parecían sacadas de las páginas de una novela de espionaje. Pero para quienes están familiarizados con las teorías latinoamericanas sobre la influencia judía, Tuma invocaba el Plan Andinia, una teoría con décadas de antigüedad que alega que Israel planea secretamente establecer un estado judío en la prístina naturaleza de la Patagonia.
Eugenio Tuma Zedán nació el 29 de Julio de 1945 en Temuco, capital de la región de la Araucania chilena. Sus raíces se remontan a Palestina a través de su padre, Juan Tuma Masso, quien emigró a Chile de niño en 1913, construyó un imperio textil y se forjó una carrera política, ejerciendo como diputado de 1961 a 1969. La política y la identidad palestina estaban entretejidas en el tejido familiar.
El joven Eugenio siguió los pasos de su padre. Se licenció en Economía y Administración de Empresas en la Universidad de Chile, y luego trabajó en las agencias chilenas de desarrollo durante los tumultuosos primeros años de la década de 1970. Cuando el golpe de estado del general Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende instauró una dictadura militar en 1973, Tuma se unió a la oposición. Para 1986, contribuyó a la fundación del Comité de Derechos Humanos de La Araucania. Un año después, se unió al Partido por la Democracia, de centroizquierda, creado para eludir las restricciones de la dictadura.
El regreso de la democracia en 1990 le abrió nuevas puertas. Tuma ganó las elecciones a la Cámara de Diputados de Chile en 1993, representando a las comunidades agrícolas de los alrededores de Temuco. Mantendría ese escaño durante 16 años, llegando a ser segundo vicepresidente de la Cámara, y presidente de la influyente Comisión de Economía. En 2009, los votantes lo ascendieron al Senado.
Las opiniones de Tuma sobre Israel y la comunidad judía salieron a la luz pública por primera vez en Marzo de 2008, durante las operaciones militares israelíes en Gaza. Como diputado, exigió a Chile la ruptura de todos los lazos diplomáticos y comerciales con el estado judío. Su lenguaje fue explícito.
“Un nuevo holocausto” está siendo perpetrado en Oriente Medio, afirmó Tuma. “El estado de Israel oculta deliberadamente las prácticas de exterminio que desarrolla contra el pueblo palestino”. La situación refleja prácticas “terroristas”; “la diplomacia tiene un límite que ha sido superado con creces”. Chile debe dejar de reconocer a Israel para mantenerse “consistente con la postura permanente de la nación chilena de respetar los derechos humanos, la dignidad de las personas y la autodeterminación de los pueblos”.
Dos años después, en Diciembre de 2010, la retórica de Tuma se volvió introspectiva. Acusó a prominentes judíos chilenos de servir como “agentes” de Israel. Su principal blanco fue Rodrigo Hinzpeter, ministro del Interior judío de Chile, a quien Tuma calificó como “activista y militante por la causa israelí”. Gabriel Zaliasnik, presidente de la organización judía central de Chile, recibió un trato similar. Según Tuma, estos ciudadanos chilenos fueron responsables de bloquear el reconocimiento del estado palestino por parte de Chile.
La comunidad judía observaba con nerviosismo. Chile albergaba aproximadamente a 15.000 judíos, ampliamente superados en número por un estimado de 300.000 a 400.000 personas de ascendencia palestina. El país albergaba la mayor comunidad de la diáspora palestina fuera de Oriente Medio, y las tensiones por el conflicto israelí-palestino se han extendido con frecuencia a la política chilena.
En 2012, mientras Chile debatía una histórica legislación contra la discriminación, Tuma intensificó sus ataques. Durante los debates parlamentarios, supuestamente declaró: “Precisamente personas como Gabriel Zaliasnik, ex presidente de la comunidad judía en Chile, han impedido que Chile tenga una ley antidiscriminación, porque querían introducir una ley especial para judíos”.
La acusación fue profundamente hiriente. La comunidad judía chilena había estado presionando por una legislación más estricta contra los “delitos de odio”, no por debilitarla. Líderes comunitarios organizaron una marcha en Santiago, rechazando lo que llamaron “acusaciones falsas y xenófobas”. La protesta atrajo a cientos de personas que portaban carteles defendiendo a la minoría judía de Chile, y exigiendo respeto.
Tuma desestimó la manifestación como “una manifestación que responde a una postura de intransigencia”. En ese momento, no dio señales de ceder.
Para Enero de 2012, Tuma cuestionaba públicamente la nacionalidad y las intenciones de los visitantes israelíes a Chile. “Miles de israelíes entran al país como si fueran dueños del lugar, y nadie les dice nada”, declaró al sitio web de noticias chileno BioBioChile. El senador sugirió que el gobierno israelí envía a militares disfrazados de turistas.
La especulación que Tuma alimentaba sobre el Plan Andinia tenía profundas raíces. Miembros del Frente Nacional Socialista argentino propusieron la teoría a mediados de la década de 1960, y el diplomático chileno y esotérico hitleriano Miguel Serrano la popularizó posteriormente. Serrano afirmó que, durante más de dos décadas, judíos haciéndose pasar por mochileros y excursionistas indigentes, han recorrido las zonas más remotas y críticas del sur de Chile, con la ayuda de funcionarios chilenos, el ejército, la armada y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), los que los reconocen como personal real del ejército, de la fuerza aérea, o de las agencias de inteligencia de Israel.
La aparición televisiva de Tuma en Octubre de 2013 lo condenó todo. No se trata de simples turistas, insistió. Son equipos de reconocimiento. El senador cuestionó la aparición de letreros en hebreo en Torres del Paine y otros destinos patagónicos. Afirmó que el gobierno chileno había “decidido no hacer nada, dado el poder ejercido por Israel y Estados Unidos”.
El Centro Simon Wiesenthal, importante organización de defensa judía, respondió con furia. La dirección del grupo escribió directamente a Michelle Bachelet, quien se postulaba nuevamente a la presidencia, con Tuma como coordinador de campaña. El centro exigió su destitución inmediata.
El Dr. Shimon Samuels, director de Relaciones Internacionales del centro, fue contundente. “Las calumnias de Tuma incitan a la violencia contra turistas israelíes inocentes”, proclamó. La organización señaló que sus acusaciones se hacían eco de “los Protocolos de los Sabios de Sión”, en referencia al infame texto propagandístico que alegaba una conspiración judía para la dominación mundial.
El Comité Judío Americano se unió al coro de críticas. La organización calificó las declaraciones de Tuma como “infundadas” y “extremadamente peligrosas”. “Más aún en un país que ha experimentado un repunte del antisemitismo”.
El AJC instó al gobierno chileno y a los líderes de la sociedad civil a condenar públicamente a Tuma. Instaron a que la recién aprobada ley antidiscriminación chilena ‒la misma legislación que Tuma criticó durante su aprobación‒ fuese utilizada para castigarlo.
Tras las críticas se escondía una realidad preocupante. Los jóvenes israelíes viajan a la Patagonia en grandes cantidades. Tras completar el servicio militar obligatorio, muchos se embarcan en largos viajes como mochileros por Sudamérica, con los espectaculares paisajes del sur de Chile como destino principal. Sin embargo, estas visitas han generado controversia.
Según Radio Universidad de Chile, muchos israelíes viajan a Sudamérica justo después de su servicio militar obligatorio, y con frecuencia eligen la Patagonia como destino turístico. Un ejemplo clave se produjo a finales de Diciembre de 2011, cuando el turista israelí Rotem Singer provocó accidentalmente un gran incendio en el Parque Nacional Torres del Paine, en Chile, quemando más de 17.000 hectáreas de naturaleza virgen.
Las autoridades chilenas detuvieron a Singer, quien aceptó pagar a CONAF aproximadamente U$S 10.000 por daños y perjuicios, y luego abandonó el país. Tan indulgente trato provocó una reacción negativa en Chile, donde la gente esperaba que fuese encarcelado. Multitudes protestaron frente a la Corte Suprema tras confirmar la indulgente sentencia.
Además, Elizabeth Muñoz, directora regional del CONAF en Magallanes, declaró en una entrevista de 2017 que los israelíes representaron casi 66% de las expulsiones de Torres del Paine en un período de cinco años. Como resultado, varios propietarios de hostales de la zona comenzaron a rechazar extraoficialmente a huéspedes israelíes. En los últimos años, propietarios de hostales y operadores turísticos informaron sobre un aumento de las tensiones. Algunos viajeros israelíes se encontraron con hostilidad donde antes habían encontrado una cálida bienvenida. Mientras tanto, Tuma sirvió en el Senado de Chile hasta 2018, cuando decidió no buscar la reelección. En 2021, Tuma intentó un regreso político, postulándose a gobernador regional de la Araucania. Pasó a segunda vuelta, pero perdió, obteniendo menos que 42% de los votos. Ese mismo año, renunció al Partido por la Democracia después de 30 años, en protesta por el apoyo del partido al candidato presidencial Gabriel Boric. En 2025, se postuló nuevamente al Senado, esta vez por el Partido Liberal, pero sólo obtuvo menos que 5% de los votos.
La relevancia política de Tuma ha disminuido claramente. Pero sus temores sobre las incursiones israelíes en la región patagónica han sido reconocidos por un número creciente de chilenos y argentinos en la región, hasta bien entrada la actualidad.
Mientras los incendios forestales arden en la Patagonia, los usuarios argentinos de redes sociales se hacen eco de las advertencias de 2013 del senador Eugenio Tuma Zedán, especulando que mochileros israelíes ‒a quienes identificó como cartógrafos encubiertos‒ podrían estar detrás de los incendios, teoría que ahora trasciende las fronteras chilenas. Sin información oficial sobre incendios provocados ni mano extranjera, estos periodistas ciudadanos canalizan la vigilancia de Tuma ante las supuestas intrusiones israelíes en tierras del sur. Si las investigaciones oficiales confirman sus sospechas, la postura de Tuma en el Senado, tomada hace tiempo, brillaría como una previsión profética: una llamada de atención atendida demasiado tarde.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko








