Algunos medios independientes de Internet parecen tener la idea errónea de que la mayoría de los japoneses rechazan la narrativa del covid-19 de los últimos cinco años. La realidad es lo contrario. Los líderes japoneses, los medios de comunicación y el público en general, continúan aferrándose a los embustes sobre el covid-19 que, en el resto del mundo, muchos reconocen como las falsedades que son.
Por ejemplo, considere el siguiente artículo y su titular del 2 de Septiembre de 2024: “Japón advierte que las inoculaciones contra el covid-19 causan un colapso de la población mundial”. El artículo da la impresión de que Japón, en su conjunto, está advirtiendo al mundo. Desafortunadamente, no es así. Tampoco los medios japoneses, en su conjunto, están advirtiendo a la población sobre las inoculaciones covid-19, como insinúa el artículo al afirmar que “los medios japoneses empiezan a abordar el asunto con honestidad …”.
Por el contrario, la gran mayoría de los principales medios de comunicación japoneses siguen presentando la oposición a las inoculaciones covid-19 como miedo irracional. El 7 de Octubre de 2024, The Japan Times publicó un artículo titulado “Expertos se movilizan para disipar los temores sobre las inoculaciones covid autoreplicantes en Japón en medio de la reacción negativa” que, como era de esperar, describió la bien fundamentada ansiedad como miedo irracional que contradice la opinión experta.
Por supuesto, omitieron mencionar a los expertos e investigadores japoneses que opinan lo contrario sobre las inyecciones de ARNm, especialmente sobre la nueva variedad autorreplicante. Además, ignoran la gran cantidad de evidencia existente que demuestra que las inyecciones de ARNm en general son inseguras e ineficaces. En cambio, elogian las inoculaciones autorreplicantes como superiores a las inoculaciones anteriores, que “sólo pueden mantener a raya la infección o el desarrollo de síntomas durante unos meses”.
Curiosamente, esa última admisión sobre la efectividad durante “sólo unos meses” contradice muchos mensajes anteriores del gobierno y de los medios de comunicación sobre la efectividad de las anteriores inyecciones de ARNm. ¡Qué “inoculación” tan patética! ¿Y pretenden que creamos en la nueva versión?
Siempre que los principales medios de comunicación japoneses (especialmente la NHK, financiada por el gobierno) informan sobre las inoculaciones covid-19, es casi siempre para promocionarlas y disipar justificados temores. Suelen usar la táctica de mostrar a grandes porcentajes de la población como inoculados, ya que a los japoneses, centrados en el consenso, les desagrada ser minoría.
Lamentablemente, en general, la histeria sobre la enfermedad continúa, aunque algo atenuada en comparación con la época de confinamientos, inoculaciones masivas y uso obligatorio de mascarillas. Tampoco hay un replanteamiento generalizado de ese reciente período de duras medidas cercenadoras de la libertad. En cambio, los comentaristas de los principales medios simplemente describen la inflación y los problemas económicos actuales de Japón como parte de koronaka, lo que significa “desastres causados ??por el coronavirus”. Pero las enfermedades no infectan a las economías.
Durante un popular programa matutino de noticias de una de nuestras emisoras locales de Sapporo, un ejecutivo de la emisora ??elogió al gobernador de Hokkaido, Suzuki, por su gestión de la “crisis” del covid-19. En otra ocasión reciente, los cuatro locutores principales de ese programa se preguntaron mutuamente si se pondrían la dosis de refuerzo más reciente de la vacuna contra el covid19. Tres dijeron que sí, pero una (¡bendita sea!) dijo que no lo haría, debido a los efectos secundarios que experimentó la última vez que fue inoculada. Afortunadamente, no la despidieron de su trabajo por admitirlo.
La creencia general entre la mayoría de los medios de comunicación parece ser que las políticas gubernamentales contra el covid-19 en Japón fueron un gran éxito, aunque en realidad fueron un desastre. Lo mejor que se puede decir es que el gobierno no obligó oficialmente a la gente a ser inoculada, ni recurrió a internar a los “infectados” (según los resultados PCR “positivos”) y a los que no cumplían las normas, en campos de internamiento (como ocurrió en Australia), así que probablemente la situación fue mejor aquí que en otros lugares.
Sin embargo, como Guy Gin ha señalado a menudo, el gobierno japonés no necesita decretos autoritarios, dado el inmenso poder de la presión social y el conformismo en Japón. Permiten que empresas, escuelas y otras instituciones presionen a la multitud para que se inoculen, usen mascarillas y cierren sus negocios. En palabras de Dave Barry, “sería más fácil conseguir que toda la población de Tokio usara la misma ropa, que conseguir que dos estadounidenses elegidos al azar se pusieran de acuerdo sobre los ingredientes de una pizza”.
Han pasado más de dos años desde que el gobierno japonés levantó sus mandatos de uso de mascarillas, pero en mi ciudad, Sapporo, todavía hay mascarillas por todas partes. El personal de restaurantes y tiendas de conveniencia suele usarlas, aunque se puede ver a algunas personas sin mascarilla entre ellos. Los funcionarios del gobierno que interactúan con el público siempre las usan (hasta este año, también estaban detrás de láminas de plástico transparente). En público, al menos la mitad de las personas que salen a la calle siguen usando mascarillas, incluso al aire libre. Un mayor número de personas mayores las usan.
Aún puede verse a médicos en programas de televisión recomendando el uso de mascarillas, aunque ahora se ha acumulado mucha evidencia de que no sólo son ineficaces, sino que son dañinas.
Aquí en Sapporo, todos los hospitales que conozco exigen el uso de mascarillas a todos sus empleados. En algunos, los médicos y enfermeros aún usan protectores faciales además de las mascarillas.
Hace poco tuve que ayudar a ingresar a una persona con náuseas en uno de esos hospitales, y temía que la obligaran a usar mascarilla, lo que le provocaría vómitos (y asfixia). Por suerte, hicieron una excepción.
La razón es sencilla: los japoneses, en general, creen en su gobierno, sus médicos y las principales fuentes de información. A diferencia de la gran mayoría de los estadounidenses, que ya no confían en los medios tradicionales, la mayoría en Japón sigue creyendo en los medios tradicionales.
Estos medios de comunicación infunden constantemente miedo respecto del covid-19 y otras enfermedades como el sarampión, el virus de la rubéola (SRV) y la “pdm 09” (una cepa que reapareció del exagerado brote de gripe porcina de 2009; pdm significa “pandemia”). Gran parte de este contenido es de segunda mano y dudoso, extraído sin análisis crítico de fuentes como CNN y The New York Times.
Sin embargo, los escépticos y los disidentes médicos en Japón siguen denunciando las narrativas de los medios de comunicación y el gobierno sobre las enfermedades. Un libro que ha llamado la atención es “No queremos venderlo” (Watashitachi wa Uritaku Nai), publicado anónimamente en Septiembre de 2024 por empleados de Meiji Seika Pharma.
En el libro, los empleados de la empresa manifiestan su fuerte aversión a vender el producto de su propia empresa: la inoculación de ARNm autoreplicante. También mencionan que uno de sus compañeros falleció inmediatamente después de recibir una inyección standard de ARNm. El libro explica muchos de los graves problemas relacionados con las inyecciones de ARNm.
Varios investigadores médicos japoneses siguen publicando estudios que minan la confianza en las inyecciones de ARNm. En un estudio sobre pequeñas y medianas empresas, los autores observaron “una mayor incidencia de infección por covid-19 entre las personas inoculadas, que aumenta con el número de inoculaciones recibidas”.
En otro estudio, investigadores encontraron una aparente conexión entre las inyecciones de ARNm covid-19 y el aumento de ciertas muertes por cáncer en Japón, lo que confirma las observaciones y predicciones de oncólogos como el profesor Angus Dalgleish. Estos hallazgos han sido difundidos ampliamente fuera de Japón, lo que quizás haya generado la impresión errónea de que Japón, en general, se estaba volviendo en contra de la narrativa dominante sobre el covid-19.
Lamentablemente, como ha observado la periodista independiente Masako Ganaha, tanto los conservadores como las personas de izquierda en Japón suelen ignorar el daño que se está causando aquí como resultado de las supuestas medidas contra el covid-19 (y otras medidas), promovidas por entidades globalistas. Sin embargo, los disidentes japoneses continúan su heroica lucha por difundir la verdad. Y muchos más están aprendiendo de ellos, gracias a una mayor libertad de expresión en todo el mundo.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko