Todo el mundo está en contra de la guerra, hasta que empieza la propaganda bélica.

Cualquier persona normal dirá que desea la paz y aborrece la violencia a gran escala. Entonces, los medios de comunicación empiezan a hacer lo de siempre: difunden historias sobre atrocidades en una nación atacada por un imperio, y de repente la gente se encuentra apoyando ataques aéreos contra la capital de esa nación, creyendo que llegó a esa posición por sí sola.
Ésto sucede porque la mayoría ignora que los medios de comunicación occidentales no existen para informar: existen para administrar propaganda en nombre del imperio occidental.
Nuestros medios de comunicación. Nuestros motores de búsqueda. Nuestros algoritmos de redes sociales. Nuestros recursos de información en línea más destacados. Nuestros podcasts y comentaristas de YouTube. Nuestros chatbots de inteligencia artificial. Todos están manipulados por los ricos y poderosos para manipular nuestra comprensión del mundo. Y la mayoría de nosotros ni siquiera tenemos idea de que ésto está ocurriendo.
La propaganda es muy efectiva si se ignora lo que está sucediendo. Por eso los occidentales están mucho más expuestos a la propaganda que las poblaciones de naciones con gobiernos abiertamente autoritarios. En una nación con leyes de expresión estrictas y regulación de la prensa, la gente sabe que los medios estatales que les suministran son propaganda del gobierno, mientras que los occidentales están tan propagandizados, que ni siquiera saben que están siendo propagandizados. Un viejo chiste dice así:
Un soviético y un estadounidense están sentados uno al lado del otro en un avión.
“¿Por qué vuelan a Estados Unidos?”, pregunta el estadounidense.
“Para estudiar propaganda estadounidense”, responde el soviético.
“¿Qué propaganda estadounidense?”, pregunta el estadounidense.
“Exactamente”, responde el soviético.
La manipulación psicológica a gran escala es infiltrada en las mentes occidentales sin que tengan ni idea de que está sucediendo. De repente, los partidarios de Trump, que llevan diez años proclamando con orgullo que su hombre acabará con todas las guerras y traerá la paz mundial, animan con entusiasmo los ataques de decapitación en Teherán. Creen que se les ocurrió la idea por su cuenta, pero en realidad fueron hábilmente manipulados por las personas más poderosas del mundo.
Lo vemos una y otra vez. El impulso natural y saludable de las personas de apoyar la paz y oponerse a los asesinatos en masa, se ve alterado y revertido por la manipulación psicológica a gran escala de la maquinaria de propaganda más sofisticada que jamás haya existido. Desde la cuna hasta la tumba, atacan nuestra bondad innata y se esfuerzan por llevarnos hacia el mal y el abuso.
Creemos vivir en una sociedad libre, pero en realidad vivimos en una distopía controlada por la mente, donde las personas están sistemáticamente condicionadas psicológicamente para apoyar las peores agendas del mundo, impulsadas por los individuos más poderosos y depravados del planeta. Cuanto más lo pensamos, más escalofriante se vuelve.
Pero, de nuevo, la propaganda sólo funciona si uno no sabe que le está sucediendo. Cuanto más entienda la gente que nuestra visión de los acontecimientos mundiales está siendo manipulada agresivamente por nuestros gobernantes, menos efectivas serán estas operaciones de propaganda. Sólo tenemos que ayudar a nuestros conciudadanos e internautas a darse cuenta de que eso es lo que está sucediendo. Una vez que perdamos la capacidad de manipular la forma en que pensamos, hablamos, actuamos y votamos, la posibilidad de un mundo libre y saludable estará a un click de distancia.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









