A Trump, miembro acreditado de las élites de Epstein, no le importan en absoluto los goyim que mueren por Israel, ni los shiksas que los lloran. –Ilana

Pienso que Irán debería ‒aún podría‒ haber atacado duramente a Israel, pero no a sus vecinos. Ni a Estados Unidos. Las razones por las que digo ésto son las siguientes:
Primero, Estados Unidos: Irán no puede perjudicar significativamente a Estados Unidos de América. Es obvio.
Nuestras élites de Epstein, con su boca abierta y dirigiendo la guerra, son inmunes a la moral, la decencia, la justicia, y los costos de su incesante e insaciable agresión. El crimen de agresión es considerado el crimen supremo en el derecho internacional. La ley natural y la ley libertaria son comunes.
Con el tiempo, las élites estadounidenses de Epstein han acumulado una riqueza y un poder tan obscenos y mal habidos, que pueden influir en el sustento y las vidas de sus súbditos, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Las guerras y los eventos catastróficos sirven como artimañas para concentrar y centralizar el poder. Cabe destacar la consolidación del poder y la riqueza que el covid proporcionó a estas élites (más sobre violaciones de derechos individuales que sientan precedentes, en mi libro sobre Deep Tech, Deep Pharma y la Economía Aberrante). Covid y genocidio. El genocidio fue el crimen de entrada de Trump.
Sí, somos súbditos de las élites israelí-estadounidenses de Epstein. Y nada influirá en la Entidad Naranja, sus cómplices formales en Estados Unidos, ni en sus cómplices extraoficiales, los multimillonarios judío-israelíes que manejan a Trump. Nada. Con indiferencia, la zorra de Netanyahu le dijo a Estados Unidos que prevé perder hombres estadounidenses en su guerra predilecta contra Irán (por Israel). El precio vale la pena, sugirió.
Al servicio de Israel, Trump tiene la responsabilidad de eliminar vidas estadounidenses. Éstos son gentiles, como Epstein y sus amigos llaman a los no judíos. Entonces, ¿qué le importa a Trump si las shiksas lloran a los gentiles? (Shiksa es una niña o mujer no judía. Es el femenino de goy, y es igual de ofensivo).
Lo mismo ocurre con los demócratas. No hace falta que les diga que Genocida Joe y todos sus demócratas, desde Alexandria Ocasio-Cortez hasta Nancy Pelosi, facilitaron la normalización del genocidio en Gaza, “por Israel”.
Por horrible que sea esta realidad, las élites estadounidenses de Epstein, nuestros amos, son demasiado grandes, demasiado malvadas, demasiado decididas, como para ser sometidas a influencias o sufrimiento. Son intocables, impenetrables. No están sujetas a los programas habituales de refuerzo y castigo a los que incluso las élites de Epstein de Europa e Inglaterra han reaccionado. Hubo vergüenza residual expresada en renuncias e intentos de suicidio que tuvieron lugar al otro lado del mar.
La clase Epstein estadounidense no tiene vergüenza. Prospera en el poder, independientemente de la influencia de la gente común como Ud. y yo. Parecemos incapaces de desbancar a la clase que nos gobierna. Así que Irán está desperdiciando tiempo y recursos escasos intentando castigar al pequeño Satán (Estados Unidos). ¿Soy parcial? Sí. Naturalmente, no quiero que los iraníes castiguen a nuestros desventurados soldados, mis compatriotas, aunque los pacientes iraníes tienen todo el derecho a hacerlo.
Paso ahora a los Estados del Golfo, a los que Irán está atacando duramente, y no sólo a las instalaciones estadounidenses, sino a las instalaciones de toda la región.
Digo ésto con hastiado desprecio: cuando se trata de las élites de los países del Golfo Pérsico, es literalmente el caso de: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” [Lucas 23:34]. Sí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Kuwait, etc., albergan a las fuerzas estadounidenses y toda la estructura de apoyo para la guerra. Pero son estados-títere. Vasallos. Están subyugados al eje anglo-estadounidense-israelí. De forma inextricable. Los líderes de los estados del Golfo se someten a las élites de Epstein de Estados Unidos e Israel.
El genocidio de sus hermanos no los ha conmovido; unas pocas bombas ‒que agoten el arsenal iraní de misiles balísticos de corto y medio alcance‒ no cambiarán al bloque árabe, moralmente en bancarrota. Carece de fortaleza. Restaurar la orgullosa resistencia panárabe es un proyecto de largo plazo.
El consejo de desvincular a los países del Golfo también concuerda con el carácter iraní, revelado en la conducta del país hasta la fecha. Además, podría generarse cierta influencia y buena voluntad para Irán al perdonar a sus vecinos dictadores, necios e incompetentes, especialmente porque los pueblos de los países del Golfo están con Irán y Palestina.
Para máximo impacto, es mejor emplear los escasos recursos contra Israel.
En primer lugar, atacar a Israel con todas sus fuerzas es justo. Israel es responsable de las guerras de agresión contra Irán y la región. Las operaciones terroristas, psicológicas y militares características de Israel, tienen como objetivo eliminar la soberanía y la unidad iraníes. Claramente, Israel quiere disolver la República Islámica. Dado que Irán siempre ha apoyado a los palestinos, y siempre ha ayudado a la Resistencia, Israel quiere asegurarse de que Palestina deje de disfrutar de este respaldo crucial. “Irán, en su mayor parte, está siendo castigado por su apoyo a los palestinos”.
Desde la perspectiva de Israel, la Península Árabe y el Levante deben inclinarse no ante Mecca y Medinah, sino ante el Perro Rabioso Medinah. La sumisión regional se logra reduciendo la región a escombros, con cualquier pretexto y a cada paso, y haciéndola completamente dependiente financieramente de Estados Unidos que, como ya sabemos, está subordinado a Israel. La sangre y el tesoro estadounidenses habilitan y subsidian la maldad israelí.
En el fondo, Israel no quiere vecinos educados y eruditos; no quiere iguales con quienes hacer magia en la región. Quiere súbditos a los que pueda sancionar y masacrar hasta la sumisión.
Está en la naturaleza de la bestia. Israel nunca es un pacificador; es un aniquilador. El vampírico Israel ya ha jurado asesinar al sucesor del líder espiritual de Irán. Si no se les da una lección, esta plaga sobre las naciones seguirá asesinando a niñas como Zahra, nieta del asesinado Ayatollah Alí Khamenei (QEPD), martirizada junto a su abuelo.
La Revolución iraní de 1979 le arrebató la toma de decisiones a Tel Aviv y la devolvió a Teherán. Israel quiere que ésto sea revertido.
No es que Israel necesite una razón para la guerra, pero más que una guerra de agresión para un cambio de régimen, los ataques furtivos de Israel contra Irán ‒en Junio de 2025 y ahora‒ buscan eliminar a Irán tal como lo conocemos.
Como vimos, cuando Irán atacó a Israel en represalia por su agresión en Junio de 2025, los israelíes gimieron y se lamentaron por su eterna victimización. ¿Cómo respondió el mundo? Esencialmente le dijo a Israel “háblale a la mano; porque la cara no escucha”. Esa es una expresión de hip-hop para “vete a la mierd …”.
Sí, los israelíes son cobardes. No son “leones rugientes”, como han bautizado su guerra de agresión contra Irán. Como ratas de alcantarilla, se escabullen a sus refugios fortificados, entonan su espantoso cántico: “La nación de Israel vive”, y se deleitan con las noticias de inocentes asesinados. Si bien la mayoría de los estadounidenses se opone a la guerra de Israel y Trump contra Irán, según el Wall Street Journal y el Jewish Insider la mayoría de los israelíes la acogen con satisfacción.
Finalmente, el establishment occidental de política exterior, también conocido como las élites globales promiscuas y beligerantes de Epstein, no cree que existan patriotismo, nacionalismo ni solidaridad entre grupos fuera de Occidente. Para ellos, la valiente intervención militar de los Houthi y Hezbollah en favor de los palestinos (que siguen siendo masacrados a diario con la aprobación occidental) se debe a las órdenes de sus titiriteros iraníes.
Según esta mentalidad, sólo los “soldados” de Occidente actúan en solidaridad con su pueblo.
Quiero citarles las palabras del asesinado líder espiritual iraní, el Ayatollah Khamenei, días antes de su martirio, palabras prácticamente imposibles de encontrar en Google, el guardián de las élites de Epstein. A diferencia de las ratas de alcantarilla, el Ayatollah se negó a bajar a la clandestinidad. Dijo:
“Tengo un cuerpo discapacitado. Tengo un poco de dignidad, que ustedes, el pueblo, me han dado. Lo arriesgué todo, dispuesto a sacrificarlo todo, por mi fe y por mi pueblo”. Luego dirigió a la multitud en oración.
Comparen el trascendental mensaje del Ayatollah, con las palabras del degenerado en Washington D.C., el pasado Sábado:
“Puede que se pierdan las vidas de valientes héroes estadounidenses, y puede que tengamos bajas. Eso suele ocurrir en la guerra”. Al conocerse la noticia de nuestros caídos, Trump prosiguió alardeando de su ostentoso, vulgar y dorado futuro miembro del salón de baile de la Casa Blanca. ¿Quién le inspira más?
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









