La humanidad debe advertir, y lo está haciendo, que para que el mundo sobreviva en paz, Estados Unidos y su Imperio de la Mentira deben ser derrotados.

La orgía de violencia y crímenes de guerra que ha sido infligida a Irán durante la última semana, es verdaderamente impactante. Sin embargo, no sorprende. Ésto es lo que hace un imperio que perpetra genocidio reiteradamente.
El genocidio israelí, respaldado por Estados Unidos y que lleva más de dos años siendo perpetrado en Gaza, está siendo ahora expandiendo a Irán. La administración Trump habla abiertamente de destruir a Irán y a su pueblo. Teherán y otras ciudades de Irán sufren bombardeos masivos.
“No es sólo una guerra contra Irán, es una guerra contra la Carta de las Naciones Unidas, contra todos nosotros, contra la civilización”, comentó el reconocido jurista internacional Alfred de Zayas. Su voz ha resonado con la ira y el disgusto de miles de millones de personas en todo el mundo, incluyendo a muchos ciudadanos de Estados Unidos. Ésto es una abominación, una afrenta a la humanidad.
En una detallada evaluación jurídica, el profesor De Zayas enumera que los ataques militares estadounidenses e israelíes contra Irán han violado múltiples tratados y estatutos, incluyendo la Carta de las Naciones Unidas y las Convenciones de Ginebra.
El mundo asiste a la barbarie a escala masiva y flagrante. Irán responde desafiantemente con el derecho legal y moral de la legítima defensa.
Los crímenes contra la paz y la humanidad perpetrados por Estados Unidos e Israel son asombrosos por su brutalidad y por su atentado contra la moral humana fundamental. Lo que es aún más odioso es que los crímenes son perpetrados con la insensata convicción religiosa de que el presidente estadounidense Donald Trump es “designado por Dios”.
Más repugnante aún es que Trump y la clase dominante occidental y sionista representan a la clase de Epstein, la élite global implicada en atroces crímenes sexuales contra menores. Es coherente, aunque vil, que la élite capitalista occidental ‒que ha violado a menores con impunidad‒, ahora los masacre con bombas, como lo ha estado haciendo en Gaza. Es indescriptiblemente perverso.
La agresión contra Irán lleva décadas en curso, con una guerra económica asesina, eufemísticamente llamada “sanciones”. Cuando comenzó el último episodio de agresión, el pasado Sábado 28 de Febrero, aviones de guerra estadounidenses e israelíes bombardearon deliberadamente una escuela primaria, asesinando a 165 niñas. Múltiples ataques de precisión impactaron el edificio. Desde entonces, varias otras escuelas también han sido destruidas.
Hospitales, distritos residenciales y sitios culturales han sido bombardeados metódicamente. En seis días, el número de asesinados ha superado los 1.200, y sigue rápidamente en aumento. Ésta es una guerra de exterminio.
Trump y sus principales asesores, como el maniático Secretario de Guerra Pete Hegseth, se deleitan con la destrucción.
Trump habla como el jefe desquiciado de una organización criminal, afirmando que quiere “limpiar” Irán tras asesinar al Ayatollah Alí Khamenei en un acto cobarde y obsceno: bombardeó su residencia en Teherán el Sábado pasado, asesinando al líder espiritual y a su familia. Trump advirtió posteriormente que personalmente debe aprobar a cualquier nuevo líder, a fin de que sea aceptable para los intereses estadounidenses.
Paradójicamente, la muestra de despreciable criminalidad delata una desesperada debilidad, la que presagia la ruina del imperio estadounidense.
El imperio de la mentira y de la corrupción queda al descubierto ante los ojos del mundo. Existe creciente desprecio y condena mundial hacia Estados Unidos y sus socios occidentales. Los pueblos del mundo, incluidos los ciudadanos de Estados Unidos y otros países occidentales, comprenden quién es el enemigo de la paz y de la moral.
Las cambiantes declaraciones de Trump sobre por qué ordenó los ataques contra Irán, sólo delatan y exponen sus cínicas mentiras.
A lo largo de décadas, todas las guerras estadounidenses han sido llevadas a cabo bajo el pretexto de la mentira. Millones de personas de decenas de países de todos los continentes han perecido en el osario de la violencia imperialista, sacrificando su sangre por el dios de la codicia imperialista. Pero lo significativo ahora es que las mentiras sean tan transparentes. El mal ya no se oculta. Ni siquiera la habitual conformidad de los medios occidentales puede ocultar la flagrante criminalidad.
Estamos viendo al imperio estadounidense y a sus vasallos perpetrar asesinatos masivos y destrucción generalizada. Ésto ya ocurría en Gaza. Ahora está siendo ampliado en Irán y el Líbano.
Políticos europeos como el británico Starmer, el francés Macron y el alemán Merz, actúan como lugartenientes de la Blitzkrieg fascista estadounidense. Su complicidad es condenatoria.
Sin embargo, la cuestión es la siguiente: el sistema imperialista occidental ha cavado su propia tumba. Trump y el demente israelí Benjamin Netanyahu han abierto las puertas del infierno, pero no pueden controlar lo que se avecina. Para empezar, la potencia de fuego de Irán parece que abrumará las defensas estadounidenses e israelíes, y llevará la economía mundial a un colapso estrepitoso. Las economías estadounidenses y occidentales, agobiadas por las deudas, se enfrentan a un esperado día de ajuste de cuentas tras la implosión.
No cabe duda de que el poder militar estadounidense e israelí está infligiendo una vorágine de destrucción y sufrimiento. La arrogancia psicópata de sus líderes es asombrosa y causa desesperación para muchos. Pero también existe la inquietante sensación de que se avecina una tormenta desesperada antes de que el sistema imperial finalmente colapse por su propia corrupción inherente.
Los fanáticos sionistas del imperio que fantasean con “traer el fin de los tiempos” se enfrentan a una especie de fin, pero lejos del retorcido fin que imaginan.
Irán lleva décadas planeando su estrategia militar. Está agotando el desmesurado arsenal letal del imperio estadounidense y su perro de ataque israelí. Todo el mal acumulado de guerras y genocidios que el sistema occidental ha perpetrado impunemente durante décadas, está a la vista. Ha llegado el día del juicio, y el mundo debe decidir de una vez por todas abolir al enemigo ‒el sistema imperialista occidental‒ y empujarlo a su propia tumba.
La humanidad debe advertir, y está haciéndolo, que para que el mundo sobreviva en paz, Estados Unidos y su Imperio de la Mentira deben ser derrotados.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









