Excelente charla de John Mearsheimer sobre el estado de Israel contra los palestinos

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    La semana pasada, John Mearsheimer presentó un excelente resumen de lo que está sucediendo en Israel desde el ataque de Hamas del 7 de Octubre. Mearsheimer es uno de los académicos en política exterior más perspicaces que trabajan en la actualidad. Naturalmente, es prácticamente ignorado por el establishment de Washington, que está más preocupado por obedecer a la banda de política exterior y al lobby de Israel. Mearsheimer trabajó con Stephen Walt como autor del importante libro de 2007 The Israel Lobby, que describe el notable grado en que los lobbystas israelíes son capaces de influir en la política exterior estadounidense. Mearsheimer también predijo que Ucrania se arrepentiría de haber renunciado a su arsenal nuclear, y predijo que la insistencia de Estados Unidos en empujar a la OTAN hacia el este conduciría a un mayor conflicto con Rusia.

    En la charla de la semana pasada en el Centro de Estudios Independientes de Sydney, Mearsheimer describe cómo el objetivo final del estado de Israel para los palestinos es la limpieza étnica. Además, señala que el estado de Israel está actualmente perdiendo influencia y poder relativo a nivel internacional.

    Para ilustrar ésto, señala que Israel está actualmente en el negocio de la limpieza étnica porque, políticamente hablando, es el curso de acción más aceptable para el régimen. Específicamente, el régimen israelí tiene cuatro opciones para los palestinos.

    • Convertirse en un estado constitucional democrático normal, en el que los palestinos tengan los mismos derechos legales.
    • Adoptar una solución de dos estados.
    • Imponer un estado de apartheid.
    • Perpetrar limpieza étnica.

    Mearshimer señala que las élites del estado israelí no tienen ningún interés en una democracia o una república constitucional. Más bien, las élites israelíes quieren un etnoestado judío, en el que todos los demás grupos sean ciudadanos de segunda clase. Ésta es en parte la razón por la que Israel no ha escrito una constitución. Ésto podría terminar protegiendo los derechos de las minorías étnicas. Por tanto, la opción 1 es inaceptable.

    La solución de dos estados es también obviamente inaceptable, y Mearsheimer señala que ésta es esencialmente en parte la razón por la que el estado israelí creó a Hamas, y continuó apoyando a Hamas hasta el 7 de Octubre. Hamas fue creado para contrarrestar a la OLP, que apoya una solución de dos estados. Hamas rechaza esa opción, y quiere para los palestinos lo que Israel tiene ahora: el control total de la región “desde el río hasta el mar”.

    Dado que las constituciones, la democracia y la autodeterminación de los palestinos son inaceptables para el estado de Israel, el régimen ha optado por el apartheid. Pero el apartheid conlleva muchos problemas, como vimos en el caso de Sudáfrica cuando enfrentó una multitud de sanciones y otros problemas diplomáticos, debido a su actual apartheid.

    Entonces, la manera de salir de este apartheid, señala Mearsheimer, es limpiar étnicamente Gaza, y expulsar del país por completo a los habitantes de Gaza. Ésto elimina la “necesidad” del apartheid.

    Sin embargo, es poco probable que la política actual revierta los numerosos problemas que continúan acumulándose para el estado de Israel. Por un lado, el régimen israelí está gastando ahora mucho dinero en su conquista y destrucción de Gaza. Hay una razón por la que Tel Aviv convirtió a Gaza en lo que Mearsheimer llama “una prisión al aire libre”. Cerrar Gaza fue la opción más económica en muchos sentidos. La política actual no es para nada económica, e Israel ni siquiera podría llevar a cabo su actual destrucción de Gaza sin las enormes cantidades de armas gratuitas de Estados Unidos, pagadas por los contribuyentes estadounidenses.

    Un segundo problema puede verse en el hecho de que el régimen israelí ha perdido su “dominio de la escalada”. En el pasado, la política israelí se basó en tomar represalias contra los atacantes de maneras mucho más mortíferas y destructivas que el ataque inicial contra Israel. Como lo describe Mearshimer, el objetivo israelí ha sido “a medida que subimos en la escalera, yo domino”. Sin embargo, en los últimos meses la capacidad de Israel para lograrlo ha flaqueado. Tel Aviv no ha estado dispuesta a disuadir a Hezbollah con este método, y Estados Unidos incluso ha obligado a Tel Aviv a responder con moderación a los recientes ataques de Irán. Además, la actual campaña en Gaza no ha logrado derrotar a Hamas, y es poco probable que lo haga.

    Un tercer problema es que Israel todavía está rodeado de adversarios que odian al estado de Israel. Ésto ha sido cierto durante mucho tiempo, pero la tecnología no ha progresado hasta el punto de que los adversarios ahora tengan acceso a drones y misiles de maneras que sean mucho más problemáticas para el estado de Israel.

    Y, por último, la actual campaña de limpieza étnica siguió convirtiendo a Israel en un estado paria cada día que pasa. Mearsheimer señala que hasta la década de 1980, el estado israelí dominó absolutamente la narrativa en todas partes sobre la historia de Israel y su creación en la década de 1940. Sin embargo, en las últimas décadas los historiadores han sacado a la luz una versión de la historia que no es tan digna de elogio para el régimen israelí. Este problema continúa creciendo, especialmente porque el estado israelí no ha logrado ejercer control sobre las redes sociales en las que ahora proliferan las narrativas antiisraelíes. De hecho, Mearsheimer señala que ha habido un cambio generacional notable en la visión de Israel. Las élites de mayor edad todavía favorecen abrumadoramente a Israel, pero las generaciones más jóvenes tienen una visión muy diferente, y ésto es una muy mala noticia para el régimen israelí.

    Mearsheimer también entra en detalles sobre la relación actual entre Estados Unidos e Irán, y cómo la política israelí es mala para los intereses estadounidenses en la región. Las políticas de Estados Unidos hacia Irán –impulsadas en gran medida por el lobby israelí– han acercado a Irán, China y Rusia y, gracias a ésto, las sanciones de Estados Unidos contra Irán continúan debilitándose.

     

     

     

    Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko