¿Está Israel ganando su guerra contra Hamás? No en el sentido clásico de von Clausewitz, ya que el propósito de la guerra es alcanzar una situación final política.
¿Cuál es la situación final política que Israel espera lograr? Israel quiere expulsar a los palestinos de Gaza. Eso lo sabemos; todo el mundo lo sabe.
Pero eso no ha ocurrido y, tras tres años de una brutalidad implacable, Israel no está más cerca del éxito que lo que estaba el 8 de Octubre. Sigue estancado en el punto de partida. Entonces, ¿dónde está la situación final política? ¿Dónde está la victoria?
¿Y qué hay de Hamás? ¿Está Hamás ganando su guerra contra Israel? Sí, Hamas está ganando su guerra contra Israel, por la sencilla razón de que está logrando sus objetivos estratégicos, los que conducirán a una situación final política. Cabe señalar que aquí no estamos hablando del terrible precio que está pagando el pueblo palestino. Somos conscientes de que gran parte de Gaza ha quedado reducida a un erial, y de que no hay esperanza a la vista. Pero esa no es la cuestión que estamos tratando. Hemos centrado nuestro análisis exclusivamente en si Hamas está alcanzando sus objetivos. Eso es lo que queremos saber. Pero, para ello, debemos identificar cuáles son esos objetivos.
Afortunadamente, disponemos del texto de un discurso del líder de Hamas, Yahya Sinwar (pronunciado el 14 de Diciembre de 2022), en el que expone la estrategia de Hamas en términos sumamente sencillos. Ésto es lo que dijo:
“En un plazo limitado de meses –que estimo no superará un año–, obligaremos a la ocupación a enfrentarse a dos opciones: o bien la forzamos a aplicar el derecho internacional, respetar las resoluciones internacionales, retirarse de Cisjordania y Jerusalén, desmantelar los asentamientos, liberar a los prisioneros y garantizar el retorno de los refugiados –logrando así el establecimiento de un estado palestino en los territorios ocupados en 1967, incluida Jerusalén–; o bien situamos a esta ocupación en una situación de contradicción y confrontación con todo el orden internacional, la aislamos de manera extrema y contundente, y ponemos fin a su integración en la región y en el resto del mundo, abordando al mismo tiempo el estado de colapso que se ha producido en todos los frentes de resistencia a lo largo de los últimos años”.
¿Qué significa entonces la declaración de Sinwar?
En primer lugar, nos revela que es un realista que no esperaba derrotar militarmente a Israel. Nunca fue una posibilidad seria. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) son demasiado poderosas.
En segundo lugar, su intención no era aterrorizar ni matar a civiles israelíes ni “arrojar a los judíos al mar”. Estas afirmaciones son, básicamente, propaganda destinada a demonizar a Hamas.
La estrategia era provocar una reacción desproporcionada por parte de Israel, para mostrar al mundo la verdadera cara del sionismo. Ese era el objetivo, y una lectura atenta del texto anterior lo demuestra.
¿Cayó Israel en la trampa y reaccionó de forma exagerada? Obviamente. De hecho, las encuestas muestran que en todas partes la mayoría rechaza la idea de que el 7 de Octubre justifique la destrucción de Gaza. Nadie se cree la endeble excusa de Israel de que el 7 de Octubre les dio luz verde para arrasar toda la franja de 40 kilómetros.
¿Acaso Sinwar anticipó la reacción de Israel? No sólo la anticipó, sino que era fundamental para su estrategia general. Como dijimos, sabía que no podía derrotar a Israel militarmente, así que tuvo que crear una situación en la que Israel se autodestruyera. Y lo logró. Reveló la oscura naturaleza del ocupante y, poco a poco, consiguió más apoyo para la causa palestina. Eso, en mi opinión, es una victoria. Así que pregúntese: ¿Se han cumplido las predicciones de Sinwar? ¿Está Israel más aislado de una manera extrema y contundente? Sí.
¿Se ha suspendido la amenaza de la integración regional? Sí.
¿Y se enfrenta Israel a un colapso generalizado? Todavía no, pero aún estamos en las primeras etapas de este conflicto. Sin embargo, desde cualquier punto de vista, la trayectoria de la opinión pública mundial sugiere que el poder blando de Israel se erosiona día a día. El país está más aislado políticamente que nunca en su historia, y cada vez más personas expresan su horror ante el comportamiento criminal de las tropas de las FDI que operan en Gaza. Vean este comentario de la actriz británica Juliet Stevenson, que representa el sentir de muchos:
Hemos presenciado algo infernal. Es algo realmente terrible. Atrocidades. Crímenes de lesa humanidad. Crímenes de guerra. Y todo ha sido filmado. Todos lo hemos visto. Sé que muchos han optado por mirar hacia otro lado porque es insoportable, pero yo no he podido. No creía que existiera la opción de mirar hacia otro lado. Pensaba que, si algo así está sucediendo, hay que presenciarlo. Y si eso es insoportable, pues hay que encontrar la manera de afrontarlo, porque el pueblo palestino lo está afrontando.
Juliet Stevenson, actriz británica, ¿Cómo puede el mundo presenciar esto?, X
Ésta es la ardua batalla que enfrenta Israel: el hecho de que la gente haya estado expuesta a las imágenes desoladoras del genocidio durante más de tres años. Son imágenes imborrables, que transforman la percepción de los perpetradores. Es imposible olvidar a un niño siendo atacado y asesinado deliberadamente por un francotirador, o a multitudes de personas hambrientas masacradas por ametralladoras mientras intentan recolectar alimentos para sus familias, o a jóvenes soldados celebrando la destrucción de escuelas, hospitales, mezquitas y universidades. Israel incluso ha excavado más de una docena de cementerios palestinos en un intento por borrar todo rastro de la población nativa. ¡Es repugnante! Nadie había visto jamás este tipo de sádica violencia, y deja una huella imborrable. Evoca recuerdos de Abu Ghraib y del horrible abuso de combatientes iraquíes torturados y atormentados por militares estadounidenses depravados. Las fotos circularon ampliamente en los medios de comunicación internacionales, causando un enorme daño a la reputación de Estados Unidos. Pero, al grano: cada día es Abu Ghraib en Gaza. Cada día una nueva atrocidad, un nuevo abuso, un nuevo horror. Y la gente se pregunta: ¿Cómo puede un pueblo ser tan insensible? ¿Cómo puede estar tan desprovisto de humanidad? Ésto es puro nihilismo ahogándose en un mar de sangre. Y nunca termina.
En su arrogancia, los planificadores israelíes creen que pueden ajustar sus programas de información y borrar la mancha del genocidio. Creen que con mensajes agresivos en las redes sociales, podcasts pro-israelíes y llamativas campañas publicitarias lograrán, con el tiempo, cambiar corazones y mentes, y obtener el apoyo público para el estado judío. Pero todas las encuestas muestran exactamente lo contrario. La aprobación pública de Israel está en caída libre, y no hay señales de recuperación. La gente ya ha tomado una decisión. Están profundamente conmocionados por la crueldad rutinaria que los soldados infligen con regocijo a diario. Ya hemos visto suficiente. Hemos terminado.
Y todo ésto es obra de Sinwar: le arrancó la máscara al sionismo y dejó al descubierto a la criatura sedienta de sangre que se escondía detrás.
A todos nos han dicho que “el sionismo es un movimiento político y nacionalista que respalda el derecho del pueblo judío a la autodeterminación y a la soberanía en su patria ancestral”. Pero los únicos que aceptan esa definición son los propios sionistas. Todos los demás basan sus conclusiones en lo que ven; y lo que ven son montañas de masacre en medio de hectáreas de escombros. Eso es lo que ve el mundo, y eso es a lo que llaman sionismo.


¿Cambiarán esa realidad los alegres “influencers” israelíes en las redes sociales? No lo creo. No creo que puedan hacerlo (dejaremos esa cuestión para otra ocasión). Lo que debemos entender es que la estrategia de Sinwar tenía un doble objetivo. Por un lado, quería exponer la cara del sionismo que los palestinos han sufrido durante los últimos 80 años –y lo logró. Pero, de manera más urgente, quería descarrilar los esfuerzos por “normalizar” las relaciones entre Arabia Saudita e Israel. Los Acuerdos de Abraham, promovidos enérgicamente por Jared Kushner, buscan establecer relaciones económicas y diplomáticas normales entre Israel y sus vecinos árabes, marginando al mismo tiempo a los palestinos. Cabe recordar que todos estos regímenes árabes suscribieron la Iniciativa de Paz Árabe en 2002. Dicho acuerdo –respaldado por unanimidad por los 22 estados miembros de la Liga Árabe– estipulaba que ningún estado árabe normalizaría sus relaciones con Israel, a menos que éste se retirara de los territorios ocupados, resolviera la cuestión de los refugiados, y aceptara la creación de un estado palestino en la Franja de Gaza y Cisjordania. Los Acuerdos de Abraham (que ya incluían a tres países del Golfo) amenazaban con dejar de lado este pacto, lo que habría condenado las aspiraciones palestinas a una rápida desaparición. Ésta es la parte de la historia que nunca es contada en los medios occidentales. Hasta ahora. Por alguna razón (¿quién sabe cuál?), varios medios de comunicación han comenzado a filtrar información sobre la “normalización”, que fue el principal motor de los ataques del 7 de Octubre. Fíjense en este titular de The Wall Street Journal:
El líder militante Yahya Sinwar temía que los avances hacia la paz condenaran la causa palestina
Resumen: Documentos internos de Hamas, recuperados por el ejército israelí en un túnel en Gaza, revelan que una de las principales motivaciones del ataque del 7 de Octubre de 2023 fue sabotear las conversaciones de normalización –mediadas por Estados Unidos– entre Israel y Arabia Saudita. Los líderes de Hamas, en particular Yahya Sinwar, temían que un acuerdo exitoso marginara la causa palestina y abriera la puerta a un reconocimiento más amplio de Israel por parte de los países árabes e islámicos. La prueba clave reside en las actas de una reunión del buró político de Hamas en Gaza, celebrada el 2 de Octubre de 2023. Según los documentos revisados por The Wall Street Journal (WSJ):
El líder militar de Hamás, Yahya Sinwar, señaló que “el acuerdo de normalización entre Arabia Saudita y los sionistas avanza de manera significativa”, lo cual dejaba “la puerta abierta para que la mayoría de los países árabes e islámicos sigan el mismo camino”. Añadió que era necesario un “acto extraordinario” para descarrilar las negociaciones y “provocar un cambio importante o un giro estratégico en las dinámicas y el equilibrio de la región con respecto a la causa palestina”.
¿Podría alguien explicarme por qué los editores del WSJ tardaron tres años en informar sobre el motivo principal detrás del 7 de Octubre? Uno pensaría que estarían ansiosos por abordar un asunto tan crucial para nuestra comprensión de un acontecimiento que marcó la historia. Pero, claramente, ese no es el caso.
La cuestión es que la narrativa oficial era errónea. Deliberadamente errónea. Hamas no buscaba aterrorizar a los judíos, derrocar al gobierno, ni arrojar a Israel al mar. El verdadero objetivo del 7 de Octubre era sabotear la normalización con Arabia Saudita, proceso diseñado para eludir los compromisos previos de los líderes árabes de exigir concesiones sobre la creación de un estado palestino, antes de mejorar las relaciones económicas o diplomáticas con Israel. No es exagerado decir que Hamas luchaba por su propia supervivencia y por el futuro de su pueblo. Los Acuerdos de Abraham representaban una amenaza existencial para todos los palestinos. Si los saudíes hubieran firmado el acuerdo, la causa palestina habría “desaparecido” para siempre; por eso, Sinwar optó por un plan desesperado para devolver a Palestina a la agenda regional. Como era de esperar, los líderes israelíes SABÍAN cuáles eran los verdaderos objetivos de Hamas, pero nunca revelaron esa información a los medios. En su lugar, se aferraron al mismo y tedioso discurso “Hamas odia a los judíos”. Fíjese en estas palabras de Ami Ayalon, ex jefe del Shin Bet, y entenderá a qué me refiero:
El “nuevo Oriente Medio” presentado por Biden hace unas semanas –que abarca desde el océano Índico hasta el Mediterráneo– no incluye a los palestinos; ni siquiera se les mencionó. Si me preguntan a mí, tal como entiendo a los palestinos, ellos se perciben a sí mismos como un pueblo y una nación. Además, se sienten solos, abandonados. Sienten que todos los estados árabes que firmaron un tratado de paz con nosotros (Israel) los han dejado a su suerte, sin hacer nada al respecto. Y ahora, Estados Unidos –junto con el país que impulsó la Iniciativa de Paz Árabe, Arabia Saudita– parece dispuesto a renunciar a los lugares sagrados de Jerusalén y a la idea de un estado palestino. Eso es lo que ellos perciben. Mi amigo Khalil me dijo: “Ami, no lo entiendes; han optado por la ‘opción de Sansón’ porque sienten que no tienen nada que perder. Es su única forma de demostrarle al mundo que no es posible lograr estabilidad en esta región ignorando a los palestinos. ¡Se acabó!” Y la tragedia es que lo lograron. –Ami Ayalon, X
Así pues, Hamas eligió la “opción de Sansón”: una campaña militar desesperada, de “tierra quemada”, diseñada para acaparar titulares en todo el mundo y devolver la cuestión palestina a la agenda regional. ¿Qué otra opción les quedaba? La causa de la autodeterminación en su propia tierra estaba siendo aniquilada ante sus propios ojos. Necesitaban algo de gran envergadura para frenar en seco a Israel. Necesitaban el 7 de Octubre.
Y antes de que “los sospechosos de siempre” empiecen a lamentarse sobre el “terrorismo” y las “organizaciones terroristas” –cabe señalar que Hamas sólo está clasificado como organización terrorista por un puñado de países, todos ellos bajo la fuerte influencia de poderosos sionistas–, les pido que reflexionen de nuevo sobre las palabras de Ami Ayalon, quien admite con franqueza que él “haría cualquier cosa por alcanzar su libertad”. Echemos un vistazo:
Pregunta: ¿Cuál es la realidad de la vida para los palestinos aquí?
Ami Ayalon: Un pueblo que sueña con una vida en libertad, pero que no la ve. Nos guste o no, controlamos las vidas de millones de personas.
Pregunta: Si usted fuera un palestino que vive en Cisjordania o en Gaza, ¿cuál sería su visión de Israel?
Ami Ayalon: Lucharía contra Israel para alcanzar mi libertad.
Pregunta: ¿Cómo lucharía? ¿Hasta qué punto llegaría la crudeza de esa lucha?
Ami Ayalon: Haría todo lo necesario para lograr mi libertad, y punto. No se puede disuadir a una persona o a un grupo de personas si creen que no tienen nada que perder. Nosotros, los israelíes, sólo tendremos seguridad cuando ellos tengan esperanza. (53 segundos) Ami Ayalon, X
¿Significa esto que el exjefe del Shin Bet recurriría a actos de terror contra sus opresores? ¿Lanzaría ataques violentos contra el gobierno y el ejército? ¿Mataría a cualquiera que le impidiera alcanzar su libertad?
Ami Ayalon: “Haría todo lo necesario para lograr mi libertad, y punto”.
Entonces, ¿en qué se diferencia Ayalon de Hamas? No hay ninguna diferencia.
En resumen: Sinwar tenía múltiples razones para lanzar los ataques del 7 de Octubre, pero ninguna de ellas tenía que ver con “odiar a los judíos” o querer “aterrorizar a civiles inocentes”. El objetivo real –según documentos internos de Hamas– era “provocar un cambio importante o un giro estratégico en el rumbo y los equilibrios de la región en relación con la causa palestina”. El segundo objetivo era desenmascarar al monstruo sionista al que llevan enfrentándose durante décadas.
Les dejo a ustedes juzgar si lo logró.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko








