Recientemente circuló en las redes sociales un video mostrando al actor transgénero y activista lgbtq Laverne Cox estableciendo paralelismos entre la legislación anti-transgénero y la Alemania nazi, durante su aparición en el programa Morning Joe en Enero de 2023. Sus declaraciones desataron la controversia, pero revelan una historia que muchos historiadores judiciales han intentado silenciar durante años.
Cox, quien apareció en la portada de la revista Time en 2014, declaró en Morning Joe que el sentimiento antitrans y el antisemitismo son fenómenos conectados. Basó su afirmación en la historia de Magnus Hirschfeld, el médico judío alemán que fundó en Berlín en 1919 el primer instituto de sexología del mundo. “La gente debería saber que una de las primeras cosas que hicieron los nazis en 1933 fue quemar la investigación de Magnus Hirschfeld sobre género y sexualidad”, afirmó Cox. “Él estudiaba a las personas trans, a las personas lgbtq+. Lili Elbe, la persona danesa sobre la que trata la película, se sometió a su primera cirugía de reasignación de género en la clínica de Magnus Hirschfeld. Los nazis la incendiaron. Toda esta investigación”. Señaló que “había personas lgbtq+ en campos de concentración marcados con triángulos rosados”, y estableció una conexión directa con el presente, argumentando que el aumento simultáneo del antisemitismo y la legislación antitrans en Estados Unidos no es una coincidencia. “Todo ésto está sucediendo y ya ha sucedido antes”.
Ingresa Magnus Hirschfeld
Para comprender el argumento de Cox, es necesario comprender al hombre que lo protagoniza. Magnus Hirschfeld nació en 1868 en Kolberg, Pomerania, en el seno de una familia judía asquenazí. Su padre, Hermann Hirschfeld, era un médico local respetado. Magnus siguió sus pasos en la medicina, obteniendo su título en 1892. Poco después de comenzar a ejercer, un paciente homosexual se suicidó, dejando una nota a Hirschfeld en la que le pedía que ayudara a educar al público sobre las dificultades que supuestamente enfrentaban los homosexuales en aquel entonces. La nota concluía con las palabras: “La idea de que usted pueda contribuir en un futuro en el que la patria alemana nos considere con mayor justicia, endulza la hora de mi muerte”.
Hirschfeld citaría más tarde ese suicidio como el detonante de todo lo que vino después. Dedicó el resto de su carrera a desmantelar las estructuras legales y culturales que impedían a las minorías sexuales vivir abiertamente, persiguiendo este objetivo a través de la ciencia, el derecho, el cine y la creación de instituciones.
En 1897, Hirschfeld cofundó el Comité Científico-Humanitario, la primera organización mundial de defensa de los derechos de los homosexuales. Su misión principal fue derogar el artículo 175, la ley alemana que penalizaba las relaciones sexuales entre hombres. La petición del comité reunió más de 5.000 firmas de destacados alemanes, entre ellos Albert Einstein, Hermann Hesse, Thomas Mann y Stefan Zweig.
Acuñó el término travesti en 1910, y desarrolló su teoría de intermediarios sexuales, que proponía varias docenas de tipos posibles, desde masculinos hasta femeninos. Fue coguionista y protagonista de “Anders als die Andern” (Diferente de los demás) en 1919, una de las primeras representaciones cinematográficas que mostraban empatía hacia una pareja homosexual.
La culminación de su obra fue el Institut für Sexualwissenschaft (Instituto de Ciencias Sexuales), que inauguró en Berlín en 1919. Fue la primera institución de este tipo en el mundo. El instituto ofrecía asesoramiento, educación sexual, tratamiento para infecciones de transmisión sexual, y algunas de las primeras cirugías de reasignación de género jamás realizadas. Entre sus pacientes se encontraban Dora Richter, uno de los primeros hombres en someterse a una cirugía de reasignación de género, y Lili Elbe, cuya historia fue adaptada posteriormente al cine en la película “The Danish Girl” (La chica danesa).
Nada de ello sobrevivió cuando Adolf Hitler y su Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) llegaron al poder en 1933. El 6 de Mayo, miembros de la Unión de Estudiantes Alemanes irrumpieron en el Instituto de Ciencias Sexuales, ocupando el edificio, agrediendo al personal y llevándose su contenido. Cuatro días después, el 10 de Mayo, la biblioteca fue incendiada en Bebelplatz junto con miles de otros volúmenes en una de las primeras y más famosas quemas de libros nazis. Más de 20.000 libros, expedientes clínicos, fotografías y un busto de Hirschfeld fueron destruidos. Hirschfeld, quien ya se encontraba de viaje en el extranjero, presenció la destrucción en un noticiero cinematográfico y nunca regresó a Alemania. El gobierno nazi le revocó la ciudadanía. Murió en el exilio en Niza, Francia, el día de su 67 cumpleaños, en 1935.
Colaboradores de Hirschfeld
Hirschfeld no fundó solo su instituto. Los investigadores y médicos que se unieron a su proyecto provenían de ámbitos interrelacionados como la medicina, la psiquiatría y el activismo. Eran mayoritariamente judíos y desempeñaron un papel fundamental en la promoción de la desviación sexual en la Alemania de Weimar.
Arthur Kronfeld (1886-1941)
Arthur Kronfeld fue psiquiatra y uno de los co-fundadores del instituto. Nacido en el seno de una familia judía berlinesa, desarrolló una destacada carrera académica, convirtiéndose en el primer profesor adjunto de psiquiatría de una universidad alemana en 1931. En Febrero de 1935, las leyes raciales del gobierno nazi le prohibieron impartir clases. Emigró a Suiza, donde se le denegó el asilo, y posteriormente se trasladó a Moscú, donde se convirtió en profesor universitario y obtuvo la ciudadanía soviética. En Octubre de 1941, mientras las fuerzas alemanas avanzaban sobre Moscú, Kronfeld y su esposa Lydia se suicidaron ingiriendo una sobredosis de un barbitúrico.
Ludwig Levy-Lenz (1892–1966)
Ludwig Levy-Lenz fue ginecólogo del instituto y, junto con el cirujano Erwin Gohrbandt, realizó algunas de las primeras cirugías de reasignación de sexo documentadas en la historia. Su origen judío lo convirtió en blanco de la persecución nazi, y tras la destrucción del instituto en 1933, huyó de Alemania. Finalmente se estableció en El Cairo, donde fundó una clínica, antes de regresar a Alemania en sus últimos años. Falleció en München en 1966.
Eugen Steinach (1861–1944)
Eugen Steinach fue un endocrinólogo austriaco de ascendencia judía que colaboró con Hirschfeld en la investigación hormonal. El trabajo de Steinach sobre el papel de las hormonas sexuales y las gónadas en la formación de las características sexuales secundarias, contribuyó a establecer las bases científicas que posteriormente hicieron posible la terapia hormonal.
Harry Benjamin (1885–1986)
Harry Benjamin es el nexo que conecta el Berlín de Weimar de Hirschfeld, con los Estados Unidos de mediados del siglo XX. Nacido en Berlín, Benjamin conoció a Hirschfeld alrededor de 1907 a través de conocidos comunes en la subcultura homosexual berlinesa, experiencia que marcó su interés de por vida en el género y la sexualidad. Emigró a Estados Unidos y con el tiempo se convirtió en la principal autoridad en lo que él denominó transexualismo. Su libro de 1966, El fenómeno transexual, se convirtió en el texto de referencia de la medicina transgénero durante décadas. La Asociación Internacional Harry Benjamin para la Disforia de Género, ahora Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero, fue denominada así en su honor. Vivió hasta los 101 años.
Arnold Zweig (1887–1968)
Arnold Zweig fue un novelista judío-alemán y ferviente defensor de la obra de Hirschfeld. Zweig defendió públicamente las campañas de Hirschfeld contra la persecución de los homosexuales. Ambos visitaron Palestina en 1932, sin saber de la presencia del otro. Zweig mantuvo correspondencia con Sigmund Freud por doce años, de 1927 a 1939, la que posteriormente fue publicada en forma de libro, y presenció la quema de sus propios libros sobre Unter den Linden en 1933 antes de huir a Palestina, donde pasó quince años en un exilio desilusionado. Regresó a Alemania Oriental en 1948, fue presidente de la Academia de Artes de la RDA, y recibió el Premio Lenin de la Paz de la Unión Soviética en 1958, antes de fallecer en Berlín Oriental en 1968.
El legado de Hirschfeld perdura
El legado de Hirschfeld no terminó con la quema de su instituto. Acompañó a sus estudiantes y colaboradores al exilio y, finalmente, se integró en las estructuras institucionales de la vida judía estadounidense. Hoy en día, varias organizaciones judías importantes se encuentran entre las más destacadas defensoras de los derechos de transgénero y lgbtq+ en Estados Unidos.
Unión para el Judaísmo Reformista
La Unión para el Judaísmo Reformista representa la mayor rama del judaísmo en Norteamérica. Su compromiso con los derechos lgbtq+ se remonta a 1965, cuando las Mujeres del Judaísmo Reformista abogaron por la despenalización de la homosexualidad. En 2015, la URJ aprobó una resolución histórica que apoya explícitamente los derechos de las personas transgénero y exige la plena igualdad, inclusión y aceptación de todas las personas con identidades y expresiones de género en todas sus congregaciones. El movimiento fundamenta la dignidad de las personas transgénero en textos judíos, citando el principio de que todos los seres humanos son creados a imagen y semejanza de Dios, basándose en Génesis 1:27 [*].
Keshet
La Keshet [**] trabaja por la igualdad lgbtq+ en toda la vida judía. En 2022, lanzó la coalición Thrive con más de 300 organizaciones judías asociadas, para defender a los jóvenes transgénero y lgbtq+. En Yom HaShoah 2024, Keshet publicó un homenaje a Hirschfeld titulado “De la ciencia a la justicia”, que vincula su legado directamente con la defensa contemporánea de los derechos lgbtq judíos, y reconoce tanto su valentía pionera como la complejidad de su legado.
Liga Antidifamación
La LAD ha defendido los derechos lgbtq+ durante décadas, presentando escritos como amicus curiae en casos emblemáticos como Obergefell v. Hodges, y apoyando leyes antidiscriminación que abarcan la identidad de género. En Noviembre de 2022, la LAD se asoció con GLAAD para contrarrestar el extremismo y el odio anti-lgbtq+, contratando a un analista especializado para rastrear las amenazas contra las personas lgbtq+ y elaborando informes conjuntos que documentan más de 700 incidentes de odio anti-lgbtq+ en un solo año.
Personas judías prominentes también han desempeñado un papel fundamental en el avance del transgenerismo en la actualidad. Jennifer Pritzker, un multimillonario transgénero de la familia judía Pritzker, fundadora del imperio hotelero Hyatt, hizo pública su identidad de género en 2013. A través de su Fundación Tawani, donó U$S 2 millones para crear la primera cátedra académica permanente de estudios transgénero en la Universidad de Victoria en 2016. También financió un estudio de U$S 1,35 millones en el Palm Center sobre el servicio militar de personas transgénero. Su filantropía ha moldeado fundamentalmente la infraestructura académica de los estudios transgénero.
La conexión que Cox estableció en Morning Joe no fue inventada. Traza una línea histórica directa desde el trabajo pionero de Hirschfeld en la Alemania de Weimar, pasando por la práctica médica de Harry Benjamin a mediados del siglo XX en New York, hasta el apoyo institucional actual del judaísmo reformista, la LAD, la Keshet y el American Jewish World Service.
El propio Cox es producto de este proyecto activista judío de varias décadas, y su éxito se debe en gran medida a sus conexiones con la comunidad judía en Estados Unidos. Ha hablado abiertamente sobre su afinidad personal por los hombres judíos. En una aparición en Chelsea Lately en 2014, se describió a sí mismo como “el principal shiksa negro transgénero del país”, una declaración recogida por The Forward. Una década después, reveló en Call Her Daddy que había usado JDate, plataforma de citas judía, junto con otras aplicaciones. Su carrera ha estado marcada por la influencia de creadores judíos, desde Jenji Kohan, quien creó su papel revelación como Sophia Burset en Orange Is the New Black, hasta Norman Lear, cuya productora, Act III Productions, produjo su serie Clean Slate (2026). El Archivo de Mujeres Judías ha documentado su activismo, y un ensayo de 2014 en la revista Dame Magazine estableció paralelismos explícitos entre su experiencia de transición de género y la transformación de su identidad judía.
Los nazis comprendieron lo que hacían al incendiar el instituto de Hirschfeld. No se limitaban a destruir documentos. Incineraban una visión subversiva de la humanidad, la que buscaba socavar las arraigadas normas sexuales de la civilización no judía. Los investigadores que fundaron ese instituto, muchos de ellos judíos, se dispersaron por todo el mundo. Algunos sobrevivieron. Otros no. Pero la ciencia que construyeron no desapareció. Viajó con ellos al exilio y, finalmente, encontró un lugar en las instituciones médicas y legales estadounidenses que actualmente forman parte integral del movimiento transgénero.
Desde una perspectiva más amplia, el movimiento transgénero debe ser considerado como otro vehículo de subversión judía. El escrutinio dirigido a la influencia judía desde el 7 de Octubre revela una innegable continuidad entre la subversión de la soberanía nacional en el extranjero, y el desmantelamiento de las normas sexuales en Estados Unidos. A medida que esta conciencia madure y se convierta en una comprensión más amplia del poder del grupo judío, sin duda el sistema recurrirá a tácticas más represivas y a la censura preventiva para impedir la consolidación de una identidad gentil unificada y opositora.
La resistencia que se está desarrollando es una etapa esencial en el curso histórico, que avanza inexorablemente hacia una batalla decisiva entre los intereses de las naciones gentiles y los del judaísmo organizado. A medida que este conflicto madure a lo largo del siglo XXI, servirá como catalizador esencial para que los gentiles desmantelen las estructuras de su despojo, y reafirmen su soberanía sobre su propio futuro civilizatorio.
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[*] Nota del editor: Génesis 1:27 dice: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los crió”. No dice aquéllo que pretende hacerle decir el hombre SIN Dios. Véase Levítico 18:22-30; Romanos 1:22-32.
[**] Nota del editor: Grupo de defensa lgbtq+ judío en EE.UU.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









