Según el último Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan, un número record de estadounidenses tiene una visión negativa de la economía. Éconstituye una prueba más de la insatisfacción de la población estadounidense con su situación económica. Algunos analistas se han mostrado desconcertados por esta visión negativa, ya que las estadísticas gubernamentales muestran que la mayoría de los estadounidenses tienen buenos empleos con salarios justos.
Un problema con esta defensa de la economía es que las estadísticas gubernamentales son manipuladas para subestimar las verdaderas tasas de inflación y desempleo. En un artículo publicado en Substack, Trip Powers analiza la situación utilizando una definición de desempleo más precisa que la empleada por el gobierno. Al incluir, por ejemplo, a quienes han dejado de buscar trabajo y a quienes trabajan a tiempo parcial por no encontrar un empleo a tiempo completo, la tasa de desempleo supera 10%. Una tasa de desempleo tan alta indica una importante recesión económica.
La principal razón por la que incluso muchos estadounidenses con ingresos superiores a la media están insatisfechos con la economía, son los altos precios. Según el último índice de precios de Gastos de Consumo Personal (PCE), conocido como la medida de inflación favorita de la Reserva Federal, los precios han aumentado 3,8% durante el último año, una cifra inferior a la real. El responsable de este aumento es la Reserva Federal. Hoy en día, los precios son varias veces superiores a los que existían cuando el presidente Nixon, en 1971, rompió el último vínculo entre el dólar estadounidense y el oro, eliminando así cualquier restricción a la capacidad de la Reserva Federal para inflar la moneda.
Con una inflación que supera la tasa de crecimiento de los ingresos, muchos estadounidenses han sufrido pérdida de poder adquisitivo, a pesar de que sus ingresos nominales han aumentado. Esta erosión del poder adquisitivo ha dado lugar a una economía basada en la deuda, lo que ha generado varias burbujas que probablemente estallarán pronto. Según un análisis de datos de la Reserva Federal realizado por el economista Mike Shedlock, la deuda total por automóviles, tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles, es ahora ‒medida en dólares reales‒ mayor que hace casi 20 años, durante la Gran Recesión.
Por supuesto, el mayor deudor es el gobierno de Estados Unidos. La práctica de la Reserva Federal de comprar deuda pública para inyectar más dinero en la economía, permite mantener al gobierno más grande de la historia. Sin la Reserva Federal, el gobierno estadounidense tendría que financiar el estado de bienestar y la guerra mediante impuestos directos, en lugar de a través del oculto impuesto inflacionario (y regresivo) del banco central.
Muchos estadounidenses votaron por el presidente Trump en 2024 debido a su promesa de bajar los precios. Ahora, los demócratas podrían obtener el control de una o ambas cámaras del Congreso presentándose como el partido de la “asequibilidad”. Desafortunadamente, la mayoría de los políticos creen que la solución a la crisis de asequibilidad es aumentar el gasto público, facilitado por la Reserva Federal. Ésto sólo empeorará la crisis.
Finalmente, el Congreso se verá obligado a recortar el gasto, ya que la deuda federal, que pronto superará los U$S 40 billones, provocará una crisis del dólar. Esta crisis resultará en el colapso del sistema de bienestar, la guerra y el dinero fiduciario. Que éste sea reemplazado por un sistema aún más autoritario o por una restauración de la libertad, depende en parte de si quienes conocemos la verdad, hacemos todo lo posible por difundir los ideales de libertad. Si lo logramos, podremos hacer de Estados Unidos un país libre, próspero y asequible.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









