Los brutales daños provocados ​​por las políticas del covid

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    Puede que los encierros por el covid no hayan tenidos efectos positivos en absoluto, pero sí perjudicaron a millones de personas y generaron impactos negativos duraderos con los que aún lidiamos hoy.

    Ésta es la conclusión de una extensa investigación reciente sobre las absurdas políticas promovidas por la clase de “expertos” en salud pública, con el respaldo de sus aliados mediáticos, e implementadas por incompetentes y cobardes políticos.

    Décadas de planificación previa a la decretada pandemia de covid habían desaconsejado por completo el uso obligatorio de mascarillas. No existía ningún estudio que respaldara el cierre de ciertos negocios en diferentes horarios, como exigían muchas jurisdicciones.

    No fueron realizados estudios sobre la supuesta reducción de las tasas de infección resultantes de colocar flechas direccionales en el suelo de los supermercados para guiar a las personas por los pasillos siguiendo patrones predeterminados y manteniendo “distanciamiento social”.

    No fueron llevados a cabo ensayos controlados aleatorios sobre el cierre de parques de patinaje y playas, la detención de personas que practicaban surf solas en el mar, ni la restricción del aforo a porcentajes aleatorios basados ​​en suposiciones erróneas sobre la propagación comunitaria.

    No teníamos ni idea sobre si cerrar las escuelas sería efectivo o si “salvaría vidas”, pero lo hicimos de todos modos. Desconocíamos si los pasaportes de vacunación tendrían impacto significativo en la propagación comunitaria, pero aun así nos presionaron para impulsarlos.

    Todas estas “intervenciones” fueron iniciadas con nula evidencia. Eso ya es bastante grave. ¿Qué lo empeora aún más? Que todas estas “intervenciones” fueron instrumentadas sin considerar en absoluto los posibles efectos secundarios derivados de esas políticas.

    Los encierros fueron una intrusión sin precedentes en la libertad. ¿Qué consecuencias tendría ésto para la sociedad, la economía, la salud mental? Al parecer, nadie involucrado se detuvo a pensar en estos considerandos, y todavía estamos pagando las consecuencias.

    Horrorosa nueva investigación sobre los daños por los encierros del covid

    Una nueva y exhaustiva revisión sistemática de más de 130 estudios sobre políticas relacionadas con el covid fue publicada recientemente en Health Affairs Scholar por investigadores del Departamento de Política Sanitaria de la Escuela de Salud Pública Richard M. Fairbanks en Indianápolis, la que sintetiza la investigación sobre los resultados secundarios de los encierros, el cierre de escuelas y otras medidas obligatorias. El objetivo de esta revisión sistemática es identificar los efectos no deseados sobre la salud, derivados de dichas políticas. En esencia, dejando de lado la covid, ¿cuáles fueron los resultados en relación con diversas medidas importantes de salud?

    Los autores señalan que, si bien los responsables políticos y las autoridades de salud pública han publicado durante años informes y conferencias sobre la importancia de las medidas obligatorias y los encierros para reducir la transmisión viral, existe una importante laguna en la bibliografía sobre otros impactos que pudieron haber resultado de las órdenes de encierro, el cierre de lugares de trabajo, y el cierre de escuelas.

    Aunque la revisión por pares no garantiza la exactitud, los 132 estudios incluidos en el análisis fueron revisados ​​por pares. Estos 132 estudios arrojaron más de 450 resultados únicos. Y, como era de esperar, la gran mayoría de estos resultados fueron negativos.

    Lo que hace que sus resultados sean aún más indignantes es que, según explican, existía evidencia de muy baja calidad sobre la eficacia de los encierros, así como falta de información sobre las posibles consecuencias no deseadas de largo plazo. Sin embargo, los responsables políticos siguieron adelante a pesar de las graves preocupaciones éticas, económicas, de equidad sanitaria y de derechos humanos derivadas de dichas políticas.

    Por no mencionar que los investigadores descubrieron que los encierros no tuvieron ningún efecto sobre la mortalidad por covid, el objetivo principal declarado de los encierros. El lema era: “Quédate en casa, salva vidas”. Resulta que, como tantos otros mensajes políticos del gobierno, ésto es completamente erróneo.

    Así pues, hemos constatado que no hubo reducción de la mortalidad por covid gracias a los encierros, que la evidencia que los justificaba era de muy baja calidad, y que la gran mayoría de los estudios hallaron efectos secundarios negativos derivados de estas políticas. Pero la situación empeora aún más al examinar cuáles fueron realmente esos efectos secundarios negativos, y cuán generalizados fueron esos resultados.

    Lo que descubrieron, a partir de 132 estudios revisados ​​por pares y 450 resultados específicos, fue que “más de 90% de los resultados relacionados con la salud mental, la obesidad y las necesidades sociales relacionadas con la salud” se vieron afectados por los encierros. De las 454 mediciones únicas de esos estudios, 75% fueron reportadas como “perjudiciales”.

    Tras años de que políticos y expertos en salud pública ensalzaran la importancia de la salud mental, los resultados en esta investigación fueron sorprendentemente malos. Descubrieron que 93% de los resultados de salud mental estudiados fueron considerados “perjudiciales”. Y no se trató de una muestra reducida, ya que los investigadores hallaron que era la categoría más estudiada.

    Si sólo es utilizado Google para buscar resultados, los encierros son asociados con una mayor actividad en términos como “aburrimiento”, “soledad”, “tristeza” y “preocupación”.

    Fue observable el aumento significativo en los resultados positivos de las pruebas de detección de riesgo de suicidio entre adolescentes, y el incremento constante en el uso de servicios de salud mental para diagnósticos como trastorno de pánico y stress severo. Sorprendentemente, descubrieron que “un estudio quasi experimental reveló que el aumento en el uso de servicios de salud mental estaba más fuertemente asociado con la implementación de las políticas de encierro que con el covid en sí”. Ésto sugiere que “las restricciones políticas ejercieron su propio efecto negativo independiente sobre el bienestar de la población”.

    Horripilante.

    Todos los resultados posibles empeoraron por los encierros

    Así pues, los encierros provocaron el aumento de la ideación suicida, el incremento masivo en el uso de servicios de salud mental, la soledad generalizada, trastorno de pánico, y ningún impacto en las tasas de mortalidad. Pero las malas noticias no terminan ahí.

    Como sabemos, la obesidad es una de las afecciones físicas más perjudiciales, que conlleva numerosos problemas de salud importantes. Pues bien, los encierros también ayudaron en este sentido. De los análisis que estudiaron el efecto de los encierros en la obesidad, los resultados fueron “abrumadoramente negativos”, con “94,3 % de los análisis que reportaron efectos perjudiciales”.

    En un estudio específico, fue observado un asombroso aumento de 19 veces en el riesgo de obesidad entre niños que antes del covid tenían peso normal. Otro estudio halló un notable aumento de diez veces en la puntuación del IMC entre niños durante el cierre de las escuelas. ¡Excelente trabajo, expertos en salud!

    Gracias al retraso en las pruebas de detección, la revisión encontró tasas sustancialmente más altas de diagnósticos de cáncer de pulmón en etapas avanzadas. Además, el colapso del orden social provocó un aumento en los ingresos hospitalarios relacionados con traumatismos, debido a la violencia con armas de fuego y armas blancas.

    Ésto no sorprende, ya que los encierros generaron desempleo masivo y stress por la inestabilidad financiera. Efectivamente, cuando los investigadores analizaron la investigación sobre estos efectos secundarios, encontraron que 100% de los resultados relacionados con el empleo, el acceso a los alimentos y la estabilidad económica, fueron perjudiciales.

    De manera similar, el desarrollo infantil y la educación también tuvieron consecuencias negativas. En 96,6% de los estudios, fue obervada la pérdida significativa de aprendizaje y la socialización interrumpida entre los grupos demográficos más jóvenes, quienes, por supuesto, no corrían prácticamente ningún riesgo de sufrir impactos significativos por el covid.

    Para un grupo que afirma preocuparse por la “equidad” y que intenta imponer resultados iguales para diferentes grupos raciales y étnicos, los expertos en salud pública ignoraron inexplicablemente los efectos secundarios negativos e inequitativos de los encierros.

    Los grupos demográficos vulnerables tenían una probabilidad significativamente mayor de reportar resultados negativos, en más 90% de los casos, que los grupos más estables. 100% de los resultados para estos grupos vulnerables fueron considerados perjudiciales en relación con determinantes importantes de la salud, como la obesidad, el acceso a los alimentos y la estabilidad económica.

    ¡Expertos en equidad en salud, han vuelto a hacerlo!

    En resumen, no teníamos evidencia de que los encierros fueran efectivos.

    No fue realizada ninguna investigación ni fuerpn considerados los resultados negativos que provocarían los encierros, y éstos no tuvieron ningún impacto sobre la mortalidad por covid.

    En los estudios retrospectivos, la inmensa mayoría de los resultados individuales estudiados fueron negativos o perjudiciales en categorías importantes, como salud mental, salud física, condiciones económicas y obesidad.

    Y para un grupo que afirma preocuparse por la “equidad”, las políticas de salud pública impactaron abrumadoramente más sobre los grupos demográficos ya vulnerables.

    Es difícil imaginar una refutación más completa y exhaustiva de la doctrina de Anthony Fauci para el covid.

    Hagan lo que Fauci les diga, sin considerar las consecuencias, luego menosprecien y etiqueten a todos los críticos escépticos, sin admitir jamás sus errores ni asumir la responsabilidad por el daño provocado. En pocas palabras, para los políticos y su cómplices, esa es “la ciencia”.

     

     

     

     

    Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko

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