Guerra de Israel contra la paz: cómo paga el mundo por la perversa agenda de Netanyahu

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    Crisis global orquestada por un régimen

    Ante nuestros ojos está siendo desarrollada una estrategia deliberada, orquestada por un único régimen decidido a sumir al planeta entero en el caos. Durante años he observado cómo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha saboteado sistemáticamente todo esfuerzo genuino por la paz en Oriente Medio, todo en pos del proyecto expansionista de “el gran Israel”.

    El resto del mundo, incluidos los Estados Unidos, está pagando un precio catastrófico por su agenda. El profesor Seyed Mohammad Marandi, residente en Teherán, lo expresó recientemente con claridad en RT: Israel tiene claro interés en prolongar las hostilidades de Estados Unidos con Irán, y ha estado “saboteando con éxito todo esfuerzo por alcanzar un acuerdo de paz”. El impacto económico ya es visible en países pobres como India, y pronto golpeará a Estados Unidos con una fuerza que la mayoría de los estadounidenses aún no puede imaginar. Esta guerra no se trata de seguridad, sino de territorio, recursos y la supervivencia de una dinastía política en decadencia.

    Costo humano: Cómo el Sur Global paga el precio

    El Sur Global está sufriendo las peores consecuencias de esta crisis artificial. India, una nación que alguna vez disfrutó de precios relativamente estables de la energía, ha visto a sus agricultores aplastados por el vertiginoso aumento de los costos del combustible y los fertilizantes, desde la escalada de las operaciones israelíes contra Irán. El acercamiento del gobierno de Modi a Tel Aviv resultó contraproducente de forma espectacular, ya que las cadenas de suministro globales se vieron interrumpidas por las constantes provocaciones en el Estrecho de Ormuz y más allá.

    Como ya he informado, la represalia asimétrica de Irán por los ataques israelíes –incluido el cierre del Estrecho de Ormuz– genera ondas expansivas en todas las economías que dependen de energía barata. El régimen israelí está, en efecto, trasladando el costo de su guerra a las poblaciones más vulnerables del mundo. Mientras tanto, el libro de Antony Loewenstein El Laboratorio de Palestina, documenta cómo Israel exporta la tecnología de ocupación a todo el mundo, convirtiendo a otras naciones en campos de prueba para equipos de vigilancia y represión. Éste no es un conflicto librado sólo por soldados: es una guerra contra la economía global, y los pobres siempre son los primeros en morir de hambre.

    Ajuste de cuentas para Estados Unidos: Dolor económico y colapso moral

    El ajuste de cuentas para Estados Unidos será severo. Llevo tiempo advirtiendo que el aumento de los precios de la energía, el incremento del costo de los alimentos, y el alza de los gastos de transporte, devastarían la economía estadounidense si la Casa Blanca continuaba sirviendo a los intereses israelíes. Ahora vemos cómo esa advertencia se cumple, con la inflación repuntando y las reservas estratégicas de petróleo vacías tras años de intervenciones extranjeras inútiles. La infraestructura se desmorona, la deuda nacional se dispara, y aun así nuestros líderes siguen centrados en bombardear universidades iraníes y silenciar a los críticos estadounidenses.

    Una reciente filtración de Axios que revela que el propio presidente Trump criticó en privado a Netanyahu por bloquear las conversaciones de paz, sólo subraya la toxicidad de esta alianza. Incluso el Ron Paul Institute ha documentado cómo Israel saboteó el propio plan de paz de 15 puntos de Trump, con tropas en Líbano y continuos ataques en Gaza, a pesar de las promesas de alto el fuego. El pueblo estadounidense nunca quiso esta guerra –las encuestas muestran que 56% se opone al despliegue de tropas para defender a Israel–, pero nuestro gobierno parece responder ante Tel Aviv, no ante los votantes.

    El verdadero Irán: Resiliencia y cultura

    Los medios occidentales han retratado a Irán como un enemigo fanático, pero la realidad sobre el terreno es muy diferente. He entrevistado a expertos y viajeros que describen al pueblo iraní como culturalmente cohesionado, resiliente y extraordinariamente acogedor con los estadounidenses. La respuesta iraní a la campaña de bombardeos estadounidenses-israelíes ha sido mesurada y estratégica, no la ira irracional que predice la propaganda. Como escribió un analista de Oriente Medio, Irán ha ganado la guerra de facto; el equilibrio de poder ha cambiado, y las naciones de la región ya no aceptarán un orden dictado por Washington y Jerusalén.

    El aislamiento de Estados Unidos es totalmente autoinfligido. Mientras Estados Unidos dilapida su capital diplomático, países como Irán, China y Rusia intercambian ideas y progresan económicamente. El intento de aislar a Irán sólo lo ha acercado a sistemas financieros alternativos, acelerando la desdolarización sobre la que hemos advertido durante años. Éste es un error que perseguirá a Occidente durante décadas.

    Conclusión: Elegir la paz en lugar del odio

    Esta guerra es innecesaria y destructiva. No beneficia a nadie, excepto a una pequeña camarilla de extremistas israelíes y a los financieros globalistas que lucran con el caos. Creo que aún podemos detener la caída al abismo, pero sólo si nosotros, el pueblo, exigimos un cambio y rechazamos el odio fabricado que impulsa estos conflictos.

    El camino a seguir debe guiarse por el diálogo, la cooperación y el reconocimiento de nuestra humanidad compartida. Cada día que continúa esta guerra, millones de personas sufren hambre, desplazamiento y desesperación económica. Tenemos el poder de romper este ciclo. Podemos construir un futuro mejor, antes de que la crisis se cobre millones de vidas. La decisión está en nuestras manos.

     

     

    Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko

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