
Por supuesto, todo gobierno está en contra de la libertad. –H. L. Mencken
De todos los seres vivos, el ser humano es el único que busca deliberadamente ser dominado y abandona la autodeterminación. Considero ésto completamente ajeno y antinatural. Este deseo de ser gobernado, mimado, de que se le diga cómo actuar, regulado y restringido, es exclusivo del humano. ¿Por qué la única entidad conocida que supuestamente es intelectualmente superior y posee la capacidad de razonar, renuncia a su independencia en favor del dominio de un amo? ¿Por qué es abandonada la responsabilidad personal, a cambio de una vida sometida a la esclavitud? ¿Por qué las personas voluntariamente votan para elegir a su gobernante, rey y corte?
Ésta es una pregunta legítima, porque el gobierno, todo gobierno, depende completamente de la fuerza. El gobierno no puede existir sin recurrir a la violencia, el robo y el asesinato. Por lo tanto, el gobierno es perverso y representa la esencia del terrorismo contra todos aquellos que se encuentran bajo su yugo totalitario. Así, la anulación de casi todas las llamadas “leyes” es absolutamente vital, y no sólo en los tribunales mediante la anulación por parte del jurado, sino la generalizada anulación de todas las “leyes” injustas las que, por supuesto, son todas las que existen fuera del derecho natural.
El gobierno y sus secuaces consideran cualquier resistencia y cualquier disidencia individual cpmp un crimen contra el estado, al igual que Hitler, Mussolini, Stalin, Mao y, por supuesto, ahora Trump. Ésto es retrógrado, claro está, pero el estado necesita recurrir a la propagación de amenazas y miedo para que una población cobarde obedezca a sus amos elegidos. Si una minoría considerable no acatara al gobierno en cualquier nivel, este fracasaría y se desmoronaría rápidamente. No hay manera de que unos pocos controlen a cientos de millones si simplemente ignoran y se niegan a someterse a esta falsa autoridad, de la cual todo gobierno ciertamente se ajusta.
Ésto nos lleva a la situación actual, todo ello planeado desde hace mucho tiempo y ahora en ejecución para someter a la masa mediante la división y el miedo. La retención encubierta de bienes esenciales crea la apariencia de escasez real, pero todas estas supuestas “escaseces” son inexistentes. No hay escasez de petróleo. De hecho, existen grandes excedentes, pero son deliberadamente retenidos para infundir temor en este proletariado aparentemente indefenso. Al bloquear intencionadamente el estrecho de Ormuz y otros pasos marítimos mediante la falsa guerra contra Irán, es generado un exceso real de energía. Ésto, por supuesto, es también devastador para la agricultura, los fertilizantes, la producción de alimentos y los mercados, y provoca el alza extrema de precios, todo ello perjudicial únicamente para la población. Quien controla la energía, el suministro de alimentos y el dinero, controla el mundo, como ha sido afirmado durante décadas. Consideremos esta situación como un golpe de estado, lo que en realidad no es más que una operación de falsa bandera destinada a lograr el control total sobre todo, mediante la reconfiguración del sistema monetario para crear una dictadura tecnocrática multipolar global.
La única razón por la que todo ésto está sucediendo es porque la población en general no hace nada para impedirlo. De hecho, la mayoría no hace nada, excepto confiar en que alguien más le solucione todos sus problemas. Constantemente me hacen la pregunta absurda: “¿Cuál es su solución y qué va a hacer para arreglarlo?” Ésta parece ser la actitud del hombre “moderno”: indiferente, cobarde, dependiente, irresponsable, esclavo servil.
Este gobierno está inmerso en guerras por todo el mundo, todas lideradas por Estados Unidos, Israel y tecnócratas globales, todos trabajando juntos para impulsar las mismas agendas tecnocráticas. Nos vigilan y monitorean constantemente, por doquier son construidos monstruosos centros de datos, nuestros datos son capturados y analizados, nos roban la comida, la energía y el agua, nuestra moneda es inflada, devaluada, provocando que los precios se disparen. Al mismo tiempo, nos imponen la IA, es exigida la biometría, es implementada la identificación digital en todas partes, los matones del ICE persiguen a inocentes en todo el país, son instaladas miles de cámaras de vigilancia, y hablar en contra de este atroz gobierno ha sido convertido en un delito, y en muchos casos ha reivindicado a muchos como objetivos del estado.
No puedo empezar aquí a describir toda la maldad que persigue el elemento dominante del oscuro estado tecnocrático. Genocidio, matanzas, tortura, abuso infantil, esfuerzos de despoblación, democidio, robo de bienes, experimentación transhumana y suicidio asistido, incluso de niños. Robo de tierras por parte del gobierno y sus socios corporativos, manipulación del clima, fumigación atmosférica con toxinas y metales venenosos en forma de estelas químicas, vacunas tóxicas, pandemias falsas, posible reclutamiento forzoso (esclavitud), y la lista es interminable. Nada de ésto podría ocurrir en una sociedad basada en la no agresión, la responsabilidad individual, la autodefensa y la verdadera libertad. Como dije hace unos años:
La obediencia es inculcada en la mente de la gente mediante múltiples engaños, en un proceso continuo e incesante. El control de la sociedad está basado en diversos métodos para fomentar el servicio (sumisión), la dependencia económica, el nacionalismo (culto al estado), el colectivismo y, sobre todo, el miedo. Esta atroz maldición de la obediencia está fundamentada en una guerra psicológica contra el pueblo. Henry David Thoreau afirmó acertadamente: “La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad. Los obedientes deben ser esclavos”.
Quien busque alivio del régimen totalitario mediante cualquier proceso o sistema político, se extravía por completo en un mar de locura. La esencia del gobierno reside en la obediencia y el cumplimiento voluntario de los súbditos del estado. Estos súbditos son todos aquéllos que creen, permiten, aprueban, toleran, veneran o participan en cualquier sistema o gobierno estatal sustentado mediante una estructura jerárquica. El gobierno de un monarca o de una oligarquía sobre otro, es absolutamente inmoral. Ningún político, ningún partido político, ningún gobierno, ningún presidente, ningún congreso, ninguna “democracia”, ninguna “república”, ni ningún otro sistema insensato de poder y control, puede existir si se pretende alcanzar la libertad. Sólo la anarquía, el autogobierno del, por y para el individuo, puede coexistir con la libertad.
La única forma de garantizar la libertad es mediante el autogobierno y la autodeterminación. Si existe el gobierno, no puede haber libertad. Se trata simplemente de eliminar el poder en cada ámbito imaginable, e impedir que cualquier grupo de psicópatas maniáticos domine a poblaciones enteras, independientemente de la absoluta idiotez de cualquier supuesta “representación” política, lo que no es más que una farsa basada en propaganda, engaño y mentiras.
“¿Por qué no ven la manipulación que se está produciendo? ¿Por qué no ven que son tratados como una horda de animales domesticables, en lugar de como individuos pensantes? ¿Por qué no ven la locura que sustenta el mundo actual? ¿Por qué están tan ciegos ante la destrucción total planificada de todo lo natural y bueno, en favor de un premeditado caos inmoral?”
“El orden derivado de la sumisión, y mantenido por el terror, no es una garantía; sin embargo, es el único ‘orden’ que los gobiernos han mantenido jamás”.
–Emma Goldman, Anarquismo y Otros Ensayos
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









