Masacre en las elecciones de mitad de mandato

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    I. Resultados de las elecciones

    En lo que constituyó un referendum nacional sobre su errático presidente, los representantes, senadores y gobernadores del Partido Republicano sufrieron una estrepitosa derrota en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Decir que los resultados del Martes fueron un rechazo contundente hacia Trump es quedarse muy corto al describir lo ocurrido. En los días previos a la jornada electoral, Polymarket predijo con acierto que no sólo Texas –un giro impensable– se volvería demócrata con la victoria de James Talarico (D) sobre Ken Paxton (R), sino que ocurriría lo mismo en Kansas con Adam Hamilton (D) imponiéndose sobre Roger Marshall (R), y en Iowa, donde Josh Turek (D) derrotó a Ashley Hinson (R). Se trató de un desenlace sorprendente para zonas tradicionalmente republicanas. Menos sorprendente fue la caída de Susan Collins (R) en Maine frente a Troy Jackson (D); durante años, Collins había sido una anomalía republicana en un estado demócrata.

    Lo más ridículo de la noche fue ver a las personalidades y presentadores multimillonarios de Fox News –quienes viven en su propia burbuja pro-Trump– atribuir el desastre a la “mala estrategia de comunicación”, demostrando así que no tienen la menor idea de las dificultades económicas que enfrentan los ciudadanos de a pie.

    Lamentablemente, los lacayos de Trump dentro del Partido Republicano fueron reemplazados por demócratas: un partido que busca financiar indefinidamente la guerra entre Rusia y Ucrania, expandir enormemente el ya gigantesco sistema de subsidios estatales, y sustituir el actual cartel sanitario –protegido tanto por el gobierno federal como por los estatales, y que ya ofrece acceso deficiente y costos inabordables– por un monopolio gubernamental. Ésto no sólo empeoraría aún más el acceso a la atención médica, sino que ofrecería una supuesta asequibilidad que no es más que una ilusión, irónicamente conocida como “Medicare para todos”.

    A quienes se quejan de que los demócratas son peores, cabe recordarles que la existencia de dos malas opciones nunca justifica elegir a una de ellas; al contrario, es un argumento a favor de buscar mejores alternativas. En otras palabras, es un llamado a poner fin al duopolio bipartidista que sirve a los intereses de grupos poderosos y adinerados, mientras ignora a los ciudadanos comunes.

    II. El historial económico de Trump: peor que lo imaginado

    Como era de esperar, dada la pésima situación económica, los asuntos económicos ocuparon un lugar central en las elecciones. Contrariamente a lo que el movimiento MAGA de Trump (o lo que queda del mismo) pretende hacernos creer, los precios del combustible nunca bajaron de forma sustancial al asumir Trump el cargo; de hecho, sólo aumentaron tras el inicio de la guerra contra Irán. El precio promedio nacional por galón comenzó en U$S 3,22 en Marzo de 2025, y subió a U$S 3,30 en Abril. Para Septiembre de 2025, apenas había descendido un centavo (a U$S 3,29). En Enero de 2026, se registró el punto más bajo durante el mandato de Trump, con U$S 2,94 por galón; cifra muy alejada de los menos de U$S 2 que Trump prometió durante su campaña presidencial de 2024. Actualmente, debido principalmente a la guerra contra Irán, el precio del combustible se sitúa en U$S 4,45 por galón (Octubre de 2026), lo que representa un incremento de 38,2%. Los transportistas y agricultores conocen bien la desastrosa situación del diesel y los fertilizantes: en Marzo de 2025, el precio promedio nacional del diesel (tipo nº 2) era de U$S 3,59 por galón. En Octubre de 2026, se sitúa en U$S 6,25, lo que implica un aumento de 74,1%. Por la época de la toma de posesión de Trump (Enero de 2025), el fertilizante nitrato de amonio en Estados Unidos costaba alrededor de U$S 590 por tonelada. En Octubre de 2026, su precio oscila entre U$S 790 y U$S 810 por tonelada, lo que representa un incremento mínimo de 33,9%.

    La presidencia de Biden fue un absoluto desastre en lo que respecta a la variación del IPC (Índice de Precios al Consumidor). El peor momento fue alcanzado en el infame mes de Junio de 2022, con una tasa de 9,1%. La cifra más baja registrada durante el mandato de Biden, tras alcanzar aquel pico, fue de 2,4% (Septiembre de 2024). Resulta muy interesante observar que la cifra más baja registrada bajo el mandato de Trump desde el pico fue de 2,3% (Abril de 2025), apenas una décima de punto porcentual por debajo del mínimo alcanzado durante la gestión de Biden. Para Septiembre de 2026, el indicador de Trump se situó en 3,7%.

    No obstante, el mayor problema de Trump no radica en la trayectoria de los precios, ya sea en mercados específicos o en el conjunto de la economía. Lo que el Partido Republicano, Fox News y el ejército de personas influyentes a sueldo de Trump no logran comprender –o no quieren reconocer– es que, entre Septiembre de 2025 y Septiembre de 2026, los ingresos medios por hora aumentaron entre 3% y 3,6%, mientras que el IPC creció 3,7%. En otras palabras, los ingresos reales por hora disminuyeron entre 0,5% y 0,7%. Se trata de un desempeño francamente nefasto por parte de Trump, quien durante la campaña electoral de 2024 prometió, de manera desmedida, no sólo eliminar la pérdida de poder adquisitivo, sino provocar la caída generalizada de los precios.

    La caída de los ingresos reales constituye una desagradable sorpresa incluso para quienes tienen empleo, lo cual nos lleva a las desconcertantes cifras de empleo bajo la administración Trump. En Marzo de 2025 fueron creados 115.000 puestos de trabajo; sin embargo, para Febrero de 2026 habían sido eliminados 156.000, a medida que las altas tasas de interés y la desaceleración del comercio minorista durante el invierno comenzaron a hacerse sentir. Es indudable que parte de la debilidad en las cifras de 2025 responde a recortes en el empleo federal. No obstante, existen pocas justificaciones sólidas para resultados tan débiles como los registrados en Julio (-10.000 puestos) y Septiembre de 2026 (+29.000 puestos). Una diferencia clave entre las eras de Trump y Biden es que, en 2022 –cuando la evolución del IPC rondaba 10%–, los trabajadores podían cambiar de empleo con mayor facilidad para aumentar sus ingresos, gracias a un mercado laboral más dinámico que contaba con 11 millones de vacantes. A finales de 2026, con un número de vacantes 35% menor y un ritmo de contratación extremadamente lento, los trabajadores se encuentran atrapados, soportando todo el peso del aumento en los precios del combustible y de los precios en general, sin que se vislumbre alivio alguno. Como bien saben quienes aspiran a comprar una vivienda –y aunque resulte difícil de creer–, Trump prometió reducir las tasas hipotecarias hasta situarlas en torno a 3%. Sin embargo, bajo su mandato, no han hecho más que subir. La tasa hipotecaria fija a 15 años ha pasado de un promedio de 6,05% en Marzo de 2025 a 6,73% en Octubre de 2026, mientras que la tasa fija a 30 años ha pasado de un promedio de 6,84% en Marzo de 2025 a 7,51% en Octubre de 2026.

    A pesar de las audaces predicciones –efectuadas al inicio de la administración– de una “época dorada” con un crecimiento de 5%, las tasas trimestrales anualizadas del PBI real han sido, en realidad, sumamente decepcionantes. A lo largo de 2025, la tasa de crecimiento del PBI real descendió de forma constante: desde 3,2% en el primer trimestre hasta 1,8% en el cuarto. En 2026, tras un ligero repunte hasta 2,1% en el primer trimestre, la tasa de crecimiento cayó en el segundo trimestre al desalentador -0,6%. Si bien Fox News presumía a finales de la semana pasada de un avance de 3,4% en el tercer trimestre de 2026, esta cifra no es más que un espejismo: está distorsionada por la enorme acumulación de inventarios sin vender en los almacenes, lo que oculta el hecho de que el gasto real de los consumidores se estancó por completo –registrando 0%– hacia el mes de Septiembre.

    Todas estas comparaciones no son más que una muestra de la profunda y duradera incertidumbre –así como de los daños– que pueden ser infligidos a la economía a causa de interminables y costosas guerras, junto con una política comercial errática y contradictoria.

    III. La alienación de Trump conduce a desastres épicos

    Según un reciente artículo de Popular Mechanics, en Septiembre de 2017 Korea del Norte efectuó su prueba nuclear más potente en el sitio Punggye-ri, bajo el monte Mantap. La enorme explosión fue registrada como un sismo de magnitud 6,3 por el Servicio Geológico de Estados Unidos, y las imágenes satelitales confirmaron que el monte Mantap no sólo se hundió 60 centímetros, sino que también se desplazó horizontalmente 3,6 metros. La explosión fue seguida por temblores sísmicos normales durante los días y semanas siguientes, que los geólogos esperaban que cesaran. Sin embargo, según un nuevo estudio publicado en la revista Science, los temblores no sólo no cesaron, sino que empeoraron. Ésto resulta aún más sorprendente en la provincia Hamgyong del Norte, Korea del Norte, conocida por su larga y estable historia geológica.

    Este artículo y estudio recientes ponen de relieve lo absurdo de la obsesión desmedida de Trump con Irán, y su persistente intento de perpetuar la ridícula farsa de que este país posee un programa de armas nucleares. La propia Directora de Inteligencia Nacional (DNI) de Trump, Tulsi Gabbard, testificó en Marzo de 2025 ante el Comité Selecto de Inteligencia del Senado de EE.UU. que las 18 agencias de inteligencia estadounidenses “consideran que Irán no está desarrollando armas nucleares, y que el Líder Supremo [Ali] Khamenei no autorizó el programa de armas nucleares que suspendió en 2003”.

    Khamenei, asesinado por Estados Unidos e Israel en ataques aéreos el 28 de Febrero del año pasado, no sólo suspendió el programa de armas nucleares de Irán hace 23 años, sino que también emitió una fatwa contra las armas nucleares casi al mismo tiempo. En una carta dirigida al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Agosto de 2005, Khamenei declaró: “Consideramos que el uso de estas armas es haram (abominación), y el esfuerzo por proteger a la humanidad de este gran desastre es deber de todos”. Aún más sorprendente: el día antes de las elecciones de mitad de mandato, Irán anunció que, tras la muerte de Lhamenei, está considerando abandonar la Doctrina Khamenei sobre armas nucleares.

    Por supuesto, el progresivo declive de Trump no comenzó con el asesinato de los líderes iraníes más moderados y de mayor edad, para que los jóvenes más radicales pudieran apoderarse del estrecho de Hormuz y extender la guerra mediante de los Houthi, que ahora atacan a Arabia Saudí. Desde el día en que cruzó el umbral del Despacho Oval a principios del año pasado, el ciudadano común de las elecciones presidenciales de 2024, que una vez hizo campaña desde la ventanilla de un McDonald’s, se convirtió instantáneamente en el mismísimo globalismo exacerbado. Inició una guerra contra Canadá por el fentanilo, amenazó con invadir Panamá para recuperar el Canal de Panamá, amenazó con invadir Groenlandia, impuso aranceles arbitrarios y perjudiciales en su orwelliano “Día de la Liberación”, organizó desfiles militares, planeó un enorme arco triunfal de 76 metros de altura en homenaje a algo (posiblemente a sí mismo), y siguió emitiendo anuncios televisivos repugnantemente hipócritas hasta las elecciones de mitad de mandato prometiendo enviar cheques de U$S 5.000 a los estadounidenses, si impedían que los demócratas tomaran el control del Congreso.

    Esta es la verdadera “época dorada” que nos ha brindado Trump: el Despacho Oval más ostentosamente decorado de la historia de Estados Unidos, y U$S 800 millones ingresados ​​en las arcas de la familia Trump gracias a la venta de criptomonedas durante los primeros seis meses de su presidencia corrupta y llena de favores.

    Tal vez tras haberse divertido inicialmente con Trump en sus comienzos, cien años después de su nacimiento Murray N. Rothbard no se sorprendería en absoluto con un final tan poco glorioso. Una de las lecciones más importantes de Rothbard siempre será que el estado y su entorno son, ante todo, una banda criminal que rara vez sufre las consecuencias de las desastrosas políticas que imponen al resto de nosotros. El mayor misterio reside en por qué la gente común sigue confiando en ellos y colocándolos en posiciones de poder. Es, además, una locura: repetir lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

     

     

     

    Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko

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