
Los medios de comunicación de la corriente dominante han estado sembrando el pánico tras un reciente brote de hantavirus en un crucero que viajaba de Argentina a África Occidental. The Guardian aprovechó la ocasión para afirmar que Estados Unidos no está preparado para afrontar futuras amenazas pandémicas, principalmente debido a Donald Trump (por supuesto), y a la dramática salida de Estados Unidos de la ya desacreditada Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Representa el hantavirus un peligro grave para el mundo, o es otro virus exagerado como el covid, utilizado para generar histeria colectiva? Y si se trata de una exageración, ¿quién (o la OMS) se beneficia?
Durante décadas, la OMS construyó su imagen como ángel benevolente global; la principal línea de defensa contra lo que ellos mismos anunciaban como la inevitable invasión de una plaga devastadora. Sin embargo, cuando llegó el momento con la aparición de un coronavirus mutado (covid-19), fallaron estrepitosamente, y la evidencia sugiere que podrían haberlo hecho deliberadamente.
Durante el brote inicial en China, la OMS se hizo eco de la propaganda del PCCh, sugiriendo que el contagio entre humanos era improbable y, consciente o inconscientemente, ayudó a China a ocultar detalles sobre el brote. Los detalles relacionados con la participación del Instituto de Virología de Wuhan ‒el mayor laboratorio de enfermedades peligrosas de Asia‒ fueron desestimados (o suprimidos) activamente. El director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, incluso elogió la “transparencia” de China.
Posteriormente, la OMS creó un grupo de trabajo conjunto para determinar los orígenes del covid, pero permitió que China dominara la investigación y la desviara de las actividades del laboratorio de nivel 4 en Wuhan. Los chinos querían impulsar la teoría de la mutación de animal a animal, en lugar de la investigación sobre ganancia de función que era llevada a cabo en el laboratorio (financiada parcialmente por intereses estadounidenses durante la administración Obama).
Hoy en día, la evidencia sugiere abrumadoramente que el covid tuvo origen en el laboratorio de Wuhan. En Enero de 2025, la CIA evaluó que el origen relacionado con el laboratorio era más probable que la transmisión natural. Esta determinación coincidió con evaluaciones similares del FBI.
En 2025, la inteligencia alemana también publicó sus hallazgos, indicando una probabilidad de 90% de que el covid haya sido creado artificialmente, y que fuera originado en el laboratorio de Wuhan, China.
Cualquiera que efectuara esta afirmación en línea durante la respuesta a la pandemia, fue tachado como peligroso “teórico de la conspiración” y censurado (al igual que Zero Hedge).
La OMS exageró la tasa de mortalidad del virus, afirmando una tasa de letalidad inicial de 3,4%. Estos falsos datos estuvieron basados en estudios que ignoraron los casos leves y asintomáticos, inflando artificialmente la tasa de mortalidad.
Ya en Mayo de 2020, fecenas de estudios mostraron que la tasa de letalidad media (cifra más precisa) era de sólo 0,27% (posteriormente ajustada a 0,23%). La OMS continuó difundiendo desinformación e histeria en torno del covid, ignorando los datos reales de la tasa de letalidad. Es decir, todos los confinamientos, las medidas obligatorias, la censura en redes sociales, los arrestos, la presión para obtener pasaportes de vacunación, etc., todo se debió a un virus que 99,8% de la población superaría fácilmente.
La OMS ha quedado expuesta como promotora de desinformación sobre la pandemia, y ya no goza de la confianza pública. Por estos motivos, bajo la administración Trump Estados Unidos se retiró de la organización, y como resultado, la OMS ha perdido al menos 20% de su financiamiento total. Ahora enfrenta una situación financiera crítica. En respuesta, la ONU y los medios de comunicación tradicionales han emprendido una campaña de desinformación para presentar a la OMS como indispensable.
Por lo tanto, no sorprende que la OMS y los medios de comunicación de la corriente dominante se aferren repentinamente a la historia del hantavirus en cruceros como si fuera importante mientras que, al mismo tiempo, argumentan que Trump está poniendo en riesgo a la población al no participar en las maniobras de la OMS. Necesitan desesperadamente el dinero, así que han decidido recordar al público por qué deberíamos tener miedo.
Para quienes no lo sepan, el hantavirus es un virus común en todo el mundo y en Estados Unidos. Se estima que se producen alrededor de 100.000 casos al año. En 2023, se registraron 40 casos en Estados Unidos. El virus es contraido con mayor frecuencia al exponerse a heces y orina secas de roedores, que flotan en el aire como partículas y luego son inhaladas.
La transmisión de persona a persona es rara, y sólo ocurre con la cepa sudamericana. El contagio es difícil, ya que el virus es transmitido de persona a persona mediante el contacto prolongado con fluidos corporales. ¿Acaso no es el crucero de placer en el que viajaban estas personas cuando comenzó el último brote? La cuestión es que está siendo exagerada la situación, convirtiendo un evento normal en una crisis.
Posiblemente por eso el gobierno español organizó un complejo traslado en autobús de pasajeros de cruceros supuestamente “altamente infecciosos”, para luego dejar a un psiquiatra del Ministerio de Salud en un lugar cercano sin equipo de protección, como si fuera a casa después de clase.
En resumen, el hantavirus está presente en todo el mundo, y no representa una amenaza para la gran mayoría de la población. El pánico mediático artificial y el oportunismo de la OMS podrían ser un intento por tantear el terreno para otra falsa alarma pandémica (maniobra conocida como “globo sonda”), pero la mayor parte de la propaganda parece estar dirigida a restaurar la reputación de la OMS y salvarla de la ruina financiera.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









