Es imposible que Milei establezca una economía de mercado (libre)

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    Unos diez años atrás, después de décadas de estudiar al mercado y a la sociedad con el mayor rigor científico posible, haciendo caso omiso a todo sesgo ideológico, repentinamente me entero de la existencia de Javier Milei. Desconfío de las revoluciones porque la ciencia dice que, en el universo, todo se desarrolla por lenta maduración.

    Al poco tiempo coincidimos en un seminario, y la sala donde realizaba mi disertación estaba prácticamente vacía, la de él abarrotada. Aproveché la oportunidad para escucharlo.

    No salía de mi sorpresa: pronunciaba frases rebuscadas, citas de autores famosos, con mucha desconexión lógica entre ellas. Claramente “hablaba en difícil”, para pasar por gran intelectual y para que la mayoría no entendiera lo que decía y no advierta su flojedad intelectual.

    A los diez minutos, la vergüenza ajena por él y por los oyentes me superó y me retiré. Años más tarde, leí una propuesta suya que incluía ayuda del FMI que, como banco (multi) estatal, por el principio de supervivencia, promueve la sostenida intervención del Estado.

    Es decir, Milei de inicio es incapaz de establecer una economía libre porque, como lo confirma su ya largo gobierno, jamás entendió cómo funciona una sociedad, el mercado. Y, por supuesto, no entiende la libertad, sino solo para sí mismo y para quienes considera que la merecen, no en su integridad como debe ser o no es.

    El primer año de su gobierno, 2024, el PIB cayó 1.7% según datos oficiales, mi percepción es que cayó más.

    He escuchado cantidad de “razones” acerca de qué sucedió, empezando por el clásico descargo oficialista culpando a la “herencia recibida” cuando el sentido común, la lógica. dice que una mala herencia significa empezar con pocos recursos si alguno, incluso deudas, pero no que se siga cayendo.

    La mayoría de los analistas, esos que desde hace décadas son los más citados y escuchados -de aquí la viciosa mediocridad argentina- ensayó excusas como la inercia, el escenario internacional, la falta de confianza del consumidor y otros argumentos sin fundamento científico.

    Cuando la cuestión es muy simple: una economía que cae es una que produce menos, por qué, porque tiene “menos fuerza” -menos dinero- porque la absorbe el Estado. Milei no entiende esto, y cree que primero debe “poner en orden” al Estado, a costa del sector privado, con lo que evidencia su verdadera ideología: primero es el Estado y, con esta excusa, no libera siquiera lo más básico, el sistema monetario manteniendo encorsetado de cambio de divisas.

    Al iniciar su mandato, en diciembre de 2023, aumentó fuertemente la carga impositiva relativa, así le quitó fuerza, recursos, al sector privado que es el que produce con eficiencia. Subió algunos impuestos -como el “Para una Argentina Inclusiva y Solidaria”, bien woke, del 7,5% al 17,5%- pero lo más grave fue que quitó subsidios a muchas empresas, lo que se tradujo en un fuerte aumento de tarifas que no compensó devolviendo los tributos con los que se financiaban esos subsidios, entonces, con ingresos disponibles personales achicados por la suba de tarifas e impuestos, la economía cayó.

    El salario privado real cayó 3,6% desde 2023, pero el ingreso disponible se desplomó entre el 22% y el 31% debido a que las tarifas de los servicios públicos acumularon un incremento de hasta 944% desde diciembre de 2023, cuando el IPC oficial avanzó en torno al 328.57%

    Esta extraordinaria suba inicial de la presión fiscal nunca fue revertida a pesar del discurso oficial, y mi percepción es que aun aumentó más, aunque esto es difícil de calcular ya que algunos impuestos se recortaron, otros subieron y hay mucha información cruzada imposible de cuantificar con seriedad.

    Por cierto, su discurso incoherente está perjudicando severamente la idea de libertad, porque muchos, con foja capacidad científica, repiten su perorata y atribuyen la debacle económica al libre mercado. Por caso, The Economist publica un artículo poco serio propagando la idea de que el mercado libre tambalea en Argentina, cuando la crisis de debe al fuerte aumento del peso del Estado.

    Si tuviera que definir ideológicamente a Milei diría que es neofascista, lo que no sorprende en la conservadora -como toda sociedad humana -argentina que ha vivido así por décadas. Su sistema político está basado en las corporaciones: la empresaria (ahora fortalecida por el llamado RIGI), la sindical, la militar exultada por Milei y la de medios de comunicación.

    Cómo siguió la economía después del 2024. En el mejor de los casos, mediocre con tendencia a caer. En 2025, según datos oficiales, el PIB subió 4.4% gracias a, por ejemplo, la intermediación financiera (+24.7%) apalancada por el Estado. En 2026, el PIB viene flojo y con tendencia bajista, según datos oficiales. Además de que son datos oficiales, recordemos que el PIB mide la “entrada de dinero”, no el crecimiento real de la economía, que es el aumento de la producción cuando resulta de una suba consolidada de la productividad.

    Como consiga DW español, en lo que va del Gobierno de Milei, cerraron unas 31.000 empresas y aunque surgieron nuevas no alcanzan a compensar. Entre las causas directas está la baja del 10% del consumo masivo, incluido el comercio electrónico.

    En julio de 2026 -último dato conocido- la producción manufacturera se desplomó 5% intermensual, en tanto que la construcción se desplomó 4,6%, según datos oficiales. Sectores que representan el 25% del empleo asalariado privado registrado.

    Como puede verse en el gráfico publicado por el destacado economista Roberto Cachanosky, el Índice de Producción Industrial viene con tendencia a la baja:

    No es acertado decir que se “achicó” la estructura del Estado porque, si bien se redujo en una mínima proporción en términos absolutos, fue mayor la caída del sector privado con lo que, en relación -que es lo que cuenta- Milei ha conseguido lo que realmente buscaba: fortalecer al Estado, agrandarlo. Consistentemente, se recortaron unos pocos empleos estatales, pero la caída en los privados fue mayor, con lo cual hoy hay más estatales por cada privado, que es lo que cuenta.

    En cuanto a desregulaciones, en el mejor de los casos, puede decirse que han sido pocas y flojas.

    Las descontroladas intervenciones estatales en el sistema monetario provocan una altísima inflación con un IPC oficial subiendo al 33.5% interanual como resultado de un exceso de emisión. No tiene fundamento científico, es solo propaganda, justificarla argumentando que bajó respecto del gobierno anterior.

    Además, las tasas de interés están destinadas, literalmente, a destruir al ciudadano. El gráfico de la Cámara Argentina Fintech muestra la tasa real llega, en este caso, al 850% anual:

    Provocando un récord en la mora de las deudas familiares:

    Para remate, por el control estatal sobre el mercado de cambio de divisas, el peso se apreció un 30% -descontada la suba del IPC- desde 2023, lo que elevó los costos de producción local y abarató la competencia externa. Dando lugar a que se acuse al libre comercio, a la “apertura indiscriminada” –“apertura” que es solo parcial- de las importaciones, por la destrucción de la industria local lo que no es cierto, sino que, con el peso sobrevaluado, los productos extranjeros han sido artificialmente abaratados.

    Corolario: además del desconocimiento que tiene Milei sobre cómo funciona el mercado, la sociedad, la caída en la economía trae una baja en la recaudación fiscal provocando, en un círculo vicioso, que en su afán por mantener al Estado fuerte castigue aún más al sector privado.

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