Espero que Irán siga ganando, y que el imperio estadounidense siga perdiendo

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    El imperio estadounidense es la fuerza más destructiva y tiránica del planeta, y es bueno cuando fracasa en el logro de sus objetivos.

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    odo el mundo habla del Memorandum de Entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán, cuya firma está prevista para este Viernes. Los sionistas más fanáticos y belicistas se lamentan profundamente ante este avance, lo cual siempre es una buena señal, pero aún está por verse cuánto de ésto se concretará y por cuánto tiempo.

    Un punto clave del acuerdo es el fin de la ofensiva israelí contra Líbano, algo en lo que Teherán se mantiene firme, advirtiendo sobre una respuesta militar iraní si las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no cesan sus constantes ataques contra ese país. Ésto podría fácilmente hacer fracasar todo el acuerdo.

    En cualquier caso, personalmente no veo mucho de qué entusiasmarse por ahora. Cualquier “acuerdo de paz” con Irán es, en el mejor de los casos, una pausa temporal en los esfuerzos de Estados Unidos e Israel por derrocar a Teherán, mientras Estados Unidos persigue otros objetivos bélicos, como el cambio de régimen en Cuba. Y existe una posibilidad muy, muy alta de que ni siquiera llegue a eso.

    Pero está claro que los intentos por desintegrar y balcanizar a Irán han fracasado por el momento, y que el tandem EE.UU./Israel ha sido disuadido con éxito de intentar el mismo tipo de operación militar de la misma manera.

    Y eso es bueno. El imperio estadounidense es la fuerza más destructiva y tiránica del planeta, y es positivo que fracase en sus objetivos.

    A los occidentales les encanta quejarse de lo tiránico y autoritario que es el gobierno iraní, pero vale la pena señalar que el control que Teherán ejerce dentro de sus fronteras es una de las principales razones por las que los intentos de EE.UU. e Israel de convertir al país en una Libya gigante, han fracasado. Ese control existe precisamente para frustrar el tipo de amenaza existencial que Irán acaba de neutralizar. De no ser por esa amenaza existencial, dicho control no sería necesario.

    Estados Unidos ha admitido abiertamente haber fomentado deliberadamente los disturbios internos que vimos en Irán a principios de este año, y haber intentado armar a facciones insurgentes. Esas amenazas externas fueron sofocadas precisamente por la “tiranía” iraní de la que tanto han hablado los progresistas occidentales y los anarquistas durante todo el año.

    El hecho de que la guerra de Estados Unidos e Israel no lograra los objetivos de derrocar al gobierno que Washington y Tel Aviv se habían propuesto, significa que Irán pudo limitar la visibilidad que las agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes tenían del país, porque sólo se fracasa en un objetivo militar que se cree poder alcanzar, si el enemigo es capaz de sorprender. Para contrarrestar las operaciones de inteligencia estadounidenses e israelíes, erradicar los activos de inteligencia de ambos países, bloquear la propaganda estadounidense e israelí para el consumo interno, y obstaculizar la visibilidad de Estados Unidos e Israel en el gobierno y el ejército de Teherán, sólo podría ser necesario un gobierno fuerte dispuesto a ejercer firme control sobre lo que sucede dentro de sus propias fronteras.

    A los occidentales les gusta señalar el “autoritarismo” de los pocos enemigos que quedan del imperio centralizado por Estados Unidos, como si eso demostrara que estamos ante una lucha entre una civilización benéfica y virtuosa, y un grupo de tiranos malvados. Pero en realidad, lo único que demuestra es que las únicas naciones capaces de resistir la absorción por parte del imperio son aquéllas dispuestas y capaces de ejercer control sobre lo que sucede dentro de sus fronteras. Si Estados Unidos y sus aliados no trabajaran constantemente para subvertir y derrocar a todas las naciones que no se han integrado, este “autoritarismo” no sería necesario para resistir.

    Los verdaderos tiranos son los administradores del imperio occidental. Abusar de las poblaciones de todo el mundo con guerras interminables, conflictos indirectos, operaciones de cambio de régimen, y sanciones que provocan hambruna, en un intento por dominar el mundo, es la máxima expresión de tiranía.

    Espero que Irán siga ganando. Espero que todos los enemigos del imperio logren frustrar sus ambiciones de dominación planetaria.

     

     

     

    Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko

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