Quieres un “Estado de Bienestar”, paga el precio de la inmigración

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    Comencemos por decir las cosas como son. Si quieres un Estado que subvenciona haraganes -coaccionando a sus ciudadanos para que paguen los impuestos necesarios- tienes que saber que atraerás inmigrantes haraganes.

    Las imágenes de miles de personas intentando cruzar desde Marruecos hacia Ceuta rápidamente se convirtieron en un argumento político para la derecha. Italia anunció el restablecimiento de controles temporales sobre los viajeros procedentes de España, mientras Trump advirtió que ese podría ser el futuro de EE.UU., si los demócratas regresaran al poder.

    Una de las patas para una solución de fondo es que los países, desde donde vienen los inmigrantes, liberen sus mercados de manera que sus economías se expandan y, así, suba el nivel de vida local logrando que menos personas quieran irse.

    La solución de fondo para los países desarrollados pasa por el cese inmediato de todo beneficio social, fiscal, de salud, educación, y de cualquier tipo y, entonces, cuando tengan que pagar por todo, veremos cuántos se quedan. Si cada inmigrante tiene que pagarse lo suyo, los haraganes que viven a costa de los ciudadanos locales y sus impuestos desaparecen. Quedarán solo los que tienen un empleo que les permita vivir mejor que en su país, y ni siquiera esto porque muchos, aun ganando más que en su tierra, extrañarán su patria y se volverán.

    Por cierto, los que se quedan trabajando honestamente benefician al país de adopción. Trabajo sobra, hay mucho por hacer, piense solo en el déficit habitacional y tanto más. En un mercado libre, hay pleno empleo siguiendo la curva de oferta y demanda y, si los salarios son bajos éstos se suben solo con capitalización.

    Son los políticos los que provocan desocupación con leyes coactivas que impiden el trabajo “legal”, por caso, la ley del salario mínimo logra prohibir que trabajen los que ganarían menos que son, precisamente, los que más lo necesitan.

    Entonces, si hay pleno empleo, no puede decirse que los inmigrantes están quitando trabajo a los locales. Otra falacia es que, aunque sin desocupación, los inmigrantes, al aumentar la oferta laboral, deprimen los salarios y quitan riqueza al país.

    A ver. Cualquier persona al trabajar produce para sí misma y, además, produce para la sociedad. Por caso, un empleado tiene que producir lo suficiente para ganar su salario y para dejarle ganancias a la empresa, de otro modo no se lo contrataría. Entonces, necesariamente todo inmigrante que trabaje en un mercado libre aportará ganancias para ese país.

    Actitudes como las de la primera ministra italiana agravan el problema. Además de crear inconvenientes a todos los ciudadanos del mundo -no solo a los españoles e italianos- no hace hincapié en el verdadero problema -el Estado de Bienestar- y por tanto lo legitima. Además, los controles fronterizos solo detienen a la gente decente, los delincuentes tienen mil trucos para evadirlos y, para remate, ante la imposibilidad de ingresar legalmente, se crean las mafias que les procuran el ingreso de manera ilegal.

    Y, por cierto, tanto el asistencialismo como los gastos de las fuerzas represivas estatales se pagan por vía impositiva que, irónicamente, empobrecen a los más pobres ya que, por caso, los empresarios los pagan subiendo precios.

    Corolario: los problemas de la libertad se solucionan siempre con más libertad, por el contrario, cualquier acción represiva empeorará las cosas. Es decir que, frente a un problema, la actitud debe ser la de razonar y estudiar qué debe liberarse para que el problema se solucione. Y jamás dejarnos llevar por una reacción primaria y, menos aún, si promueve una mayor represión a las libertades individuales.

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