
Tras mi artículo original[[1]], no ha habido reacción oficial del Mises Institute, salvo el breve anuncio de sus dos nuevos directores ejecutivos por el que me fue retirado mi título, el que ostentaba desde hacía mucho tiempo, como único Investigador Principal Distinguido del instituto.[[2]]
En todo caso, esta reacción y lo sucedido entretanto, confirmaron aún más mis preocupaciones, críticas y sospechas, como indicaré brevemente a continuación.
En primer lugar, y lo más importante, había observado que, como consecuencia del rápido y alarmante deterioro de su salud, el control del Mises Institute le había sido arrebatado a Lew Rockwell y había sido asumido por otros, principalmente por Joe Salerno, y que el público en general, y en particular los donantes del Instituto, habían sido sistemáticamente engañados sobre este hecho. Continuaron enviando cartas de recaudación de fondos supuestamente firmadas por Lew, y fueron publicados artículos en su nombre, los que en realidad no eran suyos. De hecho, era dudoso que alguna de esas decisiones fuese realmente suya. Esta vergonzosa práctica cesó repentinamente después de que la denunciara. ¡Confirmado!
Volviendo al asunto de Lew Rockwell: yo había recibido mi título de Investigador Senior Distinguido gracias a mis logros académicos, y la única razón legítima para que el Mises Institute me lo retirara, habría sido que hubiera traicionado el legado intelectual de sus dos figuras clave: von Mises y Rothbard. Sin embargo, aparte del curioso hecho de que los dos directores ejecutivos que me informaron de mi degradación, carecían de cualquier calificación académica, nadie afirmó jamás que ese fuera el caso. Lo más revelador es que, si acaso alguien lo hizo, las únicas dos personas con derecho a hacerlo, Lew Rockwell y Joe Salerno, ¡no lo hicieron! Lew, porque había perdido el control del Mises Institute, y ya no tomaba decisiones sobre su funcionamiento (y, según sus propias palabras, como demostraré en breve, nunca lo habría hecho ni podría haberlo hecho). En cuanto a Salerno, sin cuya aprobación los dos directores ejecutivos jamás se habrían atrevido a anunciar mi degradación, se acobardó y no se puso en riesgo, presintiendo la posible vergüenza que ésto podría ocasionar.
Más bien, tras mi destitución a través de dos empleados designados, el Mises Istitute se esforzó especialmente por confundir la situación y promover a Salerno como el nuevo gran líder del instituto. David Gordon publicó una reseña entusiasta del libro de Salerno, verdaderamente excelente (aunque único), Money: Sound and Unsound,[[3]] publicado originalmente década y media antes, y Ryan McMaken, en un artículo reciente titulado Rothbard, el Mises Institute y la batalla de las ideas,[[4]] siguió la misma línea al relatar una anécdota y algunos elogios ofrecidos por Lew Rockwell en su prólogo al volumen homenaje a Salerno de 2015:
Tras la muerte de Joey Rothbard, volé a New York para organizar la disposición de los bienes de Murray y Joey según sus testamentos. Los libros y documentos fueron al Mises Institute, por supuesto, donde constituyen el núcleo de nuestra biblioteca y archivo. Pero mi recuerdo más vívido, además de una tristeza inefable, fue el documento impreso sobre la mesita junto al sillón de lectura de Murray en la sala de estar. Era la tesis doctoral de Joe Salerno. Qué apropiado que Salerno sea también el sucesor de Murray como nuestro vicerrector académico.[[5]]
En mi artículo original, critiqué duramente a Salerno (volveré sobre ésto más adelante), pero no dije ni una palabra en contra de su trabajo académico. De hecho, lo consideraba ‒y aún lo considero‒ el principal teórico monetario contemporáneo de la tradición austriaca. Pero fue él quien, en efecto, me despojó de mi título, y fue él quien se aseguró de que el Instituto Monetario Internacional nunca hiciera un anuncio oficial sobre mi destitución. Por supuesto, la noticia se filtró, pero como supuestamente fueron los dos ejecutivos administrativos, y no él, quienes tomaron la decisión, nunca tuvo que dar explicaciones, lo cual habría sido una tarea bastante difícil. Porque entonces habría tenido que comparar su propia obra con toda la mía (y la de El año de Rothbard), lo que habría dado como resultado una situación bastante embarazosa. Basta con preguntarle a Grok, quién es el alumno más destacado y heredero intelectual de Murray Rothbard.
Además, Salerno habría tenido que sortear este elogio de Rockwell en mi honor:
Mi primer contacto pleno con la brillantez de Hans-Hermann Hoppe tuvo lugar en una de las primeras ediciones de la Mises University, donde impartió la conferencia principal sobre metodología. Allí ofreció una nueva perspectiva del método kantiano de von Mises. Hoppe explicó la tipología de proposiciones de Kant, y mostró cómo von Mises las había adaptado, pero con un nuevo enfoque.
En lugar de categorías de pensamiento y categorías de la mente, von Mises fue más allá que Kant al delimitar categorías de acción, las que constituyen el fundamento del razonamiento económico. En esta conferencia, todos descubrimos algo sobre von Mises que desconocíamos, algo más profundo y trascendental que lo que creíamos, y nos llevó a reflexionar de manera diferente sobre un asunto que considerábamos bien conocido.
Este mismo efecto hoppeano ‒esa sensación de haber sido profundamente iluminados por una forma completamente nueva de comprender algo‒ se ha repetido muchas veces a lo largo de los años. Sus contribuciones a la ética, a la economía política internacional, a la teoría del origen del estado, a los sistemas comparados, a la cultura y su relación con la economía, a la antropología y a la teoría y práctica de la guerra. Incluso en un asunto que todos consideran relevante, pero que nadie parece comprender plenamente ‒el sistema democrático‒, esclareció cuestiones de una manera que permite ver el funcionamiento del mundo bajo una luz completamente nueva. No hay muchos pensadores que produzcan este tipo de efecto. Von Mises fue uno de ellos. Rothbard fue otro. Hoppe sin duda pertenece a esa categoría. Es el tipo de pensador que nos recuerda que las ideas son realidades que dan forma a nuestra comprensión del mundo que nos rodea. Me atrevo a decir que nadie puede leer obras como Democracia: El dios que fracasó, Una teoría del socialismo y el capitalismo, y Economía y ética de la propiedad privada, y salir impávido.[[6]]
En todo caso, todo ésto confirma aún más mis preocupaciones, críticas y sospechas. Y aún hay más por venir. Como confirmaron unánimemente los tres presidentes anteriores del Mises Institute, ya había mencionado que Salerno ‒a pesar de percibir una considerable remuneración, y de pasar gran parte del año fuera de Auburn‒, es perezoso e improductivo, y que esta actitud ha afectado a gran parte del personal del instituto. La mayor parte del trabajo organizativo de las diversas conferencias que son celebradas a lo largo del año es realizada por los numerosos asistentes de Salerno. Las dos principales conferencias anuales, la Mises University y el Seminario de Posgrado Rothbard, ofrecen esencialmente el mismo programa con los mismos ponentes cada año. No implican mucho trabajo. La Conferencia Austriaca de Investigación Económica reúne a un puñado de oradores destacados y a un gran número de ponentes, en su mayoría preseleccionados por otros profesores. Tampoco requiere mucho esfuerzo. Y en 2026, el “Año de Rothbard”, el Mises Institute logró reeditar el Festschrift de Rothbard, de 38 años de antigüedad (ignorando deliberadamente Rothbard en su centenario, el Gedenkschrift publicado por Kinsella y yo el 2 de Marzo, el centenario del nacimiento de Murray).[[7]] Están recaudando fondos para una supuesta conferencia especial de dos días sobre la Rothbard University, que ofrece, salvo en el caso de Wanjiru Njoya, conferencias antiguas y pregrabadas de la Mises University de este año o de años anteriores. Y para el otoño, están recaudando aún más fondos para un seminario especial de tres días sobre Ética de la Libertad de Rothbard (para el cual un servidor ha escrito una extensa introducción).[8] No es muy impresionante.
Además, en cuanto a la baja productividad, el Mises Institute celebró hace casi dos años una Conferencia Especial sobre Acción Humana, organizada por el entonces presidente Tom DiLorenzo. Fueron recaudados fondos y fueron buscados patrocinadores especiales para cada ponente. El resultado de la conferencia, prometido a los donantes, patrocinadores y asistentes, era un libro. Hasta la fecha, no ha sido publicado ningún libro, e incluso si apareciera pronto, dos años para producir un libro con la ayuda de mucha gente no es impresionante. De manera similar, hace un año Tom DiLorenzo organizó una conferencia sobre Historia Revisionista de la Guerra, la que también debía culminar con la publicación de un libro. Entregué mi contribución a este proyecto en Diciembre del año pasado.[[9]] Hasta hoy, casi seis meses después, ni siquiera he recibido las pruebas de mi artículo. De nuevo, baja productividad.
Finalmente, unas palabras sobre las artimañas de Ryan McMaken, probablemente cometidas en estrecha colaboración con Salerno. McMaken se negó a publicar mi introducción[[10]] al mencionado Gedenkschrift en honor a Murray N. Rothbard, con el argumento de que el Mises Institute estaba a punto de especializarse en la publicación de artículos limitados a asuntos puramente económicos, en lugar de abarcar el amplio espectro del austro-libertarismo, y que mi artículo no encajaba en ese plan. Para cualquiera que haya seguido los artículos publicados en mises.org, ya sea antes o después de la decisión de McMaken sobre mi artículo, debería ser obvio que su justificación era una flagrante mentira. La verdadera razón de su decisión fue ésta: en primer lugar, el Mises Institute no quería ser eclipsado por Kinsella y Hoppe en la ocasión del cumpleaños de Rothbard, mientras que ellos, con una plantilla de unas 30 personas, no tenían nada que mostrar ese mismo día. Pero, aún más importante, mi artículo contenía una crítica bastante abierta hacia el autoproclamado “mejor presidente sionista del mundo”, Javier Milei, de Argentina, y explicaba con detalle por qué la afirmación de Milei (y de sus numerosos seguidores) de ser un anarcocapitalista “filosófico” en la tradición rothbardiana, es simplemente ridícula y completamente descabellada; por qué Rothbard jamás habría respaldado a este “mejor amigo” de Netanyahu y Trump, y entusiasta partidario de las guerras entre Estados Unidos y Israel en Gaza e Irán, sino que lo habría condenado enérgicamente.[[11]] Y aquí radicaba el problema: el Mises Institute, o más concretamente Joe Salerno, había invitado a Jesús Huerta de Soto, el propagandista intelectual más destacado de Milei, a impartir la conferencia en memoria de Ludwig von Mises. Publicar mi artículo apenas una semana antes del evento de JHS seguramente habría causado revuelo, y posiblemente habría provocado cierta controversia. Así que mejor callarme y olvidarse de los principios.
Salerno conocía las opiniones de Rothbard sobre Israel, el sionismo y los neoconservadores; sabía que Rockwell compartía esas opiniones; conocía el sionismo de Milei y su falso rothbardianismo; conocía el papel de JHS como propagandista de Milei; y sabía que lo que yo había escrito en mi artículo era cierto. Por qué, a pesar de todo ésto, decidió venderse y, por lo tanto, traicionar el legado de Rothbard y Rockwell, sigue siendo un misterio para mí.
Huelga decir que, mientras tanto, nada ha cambiado respecto de la estructura organizativa y la composición, bastante curiosas, por no decir extrañas o incluso sospechosas, de la Junta Directiva del Mises Institute. De hecho, con Lew prácticamente fuera de juego, la situación resulta aún más extraña que antes. Tampoco, que yo sepa, hay un nuevo presidente a la vista.
Estambul
16 de Abril de 2026
HHH
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[1] Hans-Hermann Hoppe, “Mises Institute: Quo Vadis?”, Property and Freedom Journal (Marzo 25, 2026).
[2] Stephan Kinsella, “Hoppe Removed as Mises Institute Senior Distinguished Fellow,” Property and Freedom Blog (Abril 1, 2026).
[3] Joseph T. Salerno, Money: Sound and Unsound (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2010).
[4] Ryan McMaken, “Rothbard, the Mises Institute, and the Battle of Ideas,” Mises Wire (04/08/2026).
[5] Llewellyn H. Rockwell, Jr., “Foreword,” en The Next Generation of Austrian Economics: Essays in Honor of Joseph T. Salerno, Per Bylund and David Howden, eds. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2015).
[6] Llewellyn H. Rockwell, “A Life of Ideas”, en Property, Freedom, and Society: Essays in Honor of Hans-Hermann Hoppe, Jörg Guido Hülsmann and Stephan Kinsella, eds. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2009); véase también Rockwell, “In Honor of Hans Hoppe”, en A Life in Liberty: Liber Amicorum in Honor of Hans-Hermann Hoppe, Jörg Guido Hülsmann and Stephan Kinsella, eds. (Houston, Texas: Papinian Press, 2024).
[7] Rothbard at 100: A Tribute and Assessment, Stephan Kinsella and Hans-Hermann Hoppe, eds. (Papinian Press and The Saif House, 2026).
[8] Hoppe, Murray N. Rothbard and the Ethics of Liberty, Introduction to the new edition of Murray N. Rothbard, The Ethics of Liberty (New York: New York University Press, 1998).
[9] Hoppe, “On War, Democratic Peace, and Reeducation: The “German Experience” in Reactionary Perspective,” allegedly forthcoming in a book based on the Mises Institute’s Revisionist History of War Conference (Mayo 15‒17, 2025).
[10] Hoppe, “Introduction,” in Rothbard at 100: A Tribute and Assessment.
[11] Véase comentario sobre Milei en HansHoppe.com y Propertyandfreedom.org. Según notó Hoppe, “Mises Institute: Quo Vadis?”, “Tom DiLorenzo no lo hubiese invitado”. Véase referencias en n.7.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









