IPO de SpaceX, superburbuja de la IA y señales de colapso del mercado

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    International Man: SpaceX parece estar a punto de convertirse en la mayor salida a bolsa de la historia, con una valuación que podría superar con creces cualquier cifra vista en una cotización tradicional de una empresa tecnológica. ¿Cuál es su opinión general sobre este auge de IPO para capitalización de las mega-tecnológicas, y sobre SpaceX en particular?

    Doug Casey: Desde pequeño me han fascinado el espacio, los cohetes y la ciencia ficción. Sin embargo, algunas partes del prospecto de oferta pública inicial de SpaceX parecen sacadas de una novela de ciencia ficción. Es bastante descabellado, al igual que el precio de la oferta.

    Dicho ésto, aplaudo los éxitos de Elon Musk, especialmente SpaceX. Pero el éxito en ingeniería no es necesariamente un indicador del éxito en bolsa. Recuerden el viejo dicho: “¿Alta tecnología? ¡Gran desastre!” Las burbujas tecnológicas suelen ser el presagio del fin del mercado.

    En cuanto a SpaceX, la empresa se divide básicamente en tres partes. Una es SpaceX propiamente dicha, que se dedica al lanzamiento de cohetes; esta parte es moderadamente rentable y le veo un futuro prometedor. La segunda parte es Starlink, donde obtienen importantes beneficios. Yo la uso y es excelente. Pero la mayor parte de su gasto, aplicación de fondos y pérdidas, es destinada a la inteligencia artificial. No quiero saber nada de eso.

    SpaceX es básicamente un conglomerado con tres negocios sin relación entre sí. Podríamos añadir una línea aérea, una empresa de mosquiteras y quizás un constructor de submarinos para diversificar. ¿A quién le importa recaudar millones?

    Las otras dos gigantescas ofertas que se avecinan, Anthropic y OpenAI, son apuestas puras a la IA. Que me excluyan.

    Así que tenemos tres IPO de billones de dólares este verano. Y por mucho que me gusten algunos aspectos de la IA, está bastante claro que ésto va más allá de una burbuja. Es una superburbuja. Y creo oír no sólo una, sino una sinfonía de campanas sonando en la cima de este mercado.

    Elon tiene un peculiar sentido del humor. Quizás, entre los mil millones de robots que espera construir, reencarne a ese robot torpe de la vieja serie “Perdidos en el espacio”. Solo para advertirnos: “¡Peligro, Will Robinson! ¡Peligro extremo!”, como oíamos en casi todos los episodios. Ahora sería un buen momento para que su IA analizara el mercado y nos diera esa advertencia verbal con aire retro.

    International Man: Cuando Ud. observa SpaceX, las empresas de IA, y la oleada más amplia de salidas a bolsa de empresas tecnológicas, ¿ve ecos del auge de las puntocom de finales de la década de 1990?

    Doug Casey: Sí, y no sólo durante el auge de las puntocom. El auge bursátil de la década de 1920 estuvo repleto de las empresas tecnológicas de la época: fabricantes de automóviles. Existían cientos de pequeñas empresas automovilísticas. Todas quebraron, quedando hoy sólo GM, Ford y Stellantis. Las que por cierto, hoy en día están todas dirigidas por mujeres, contratadas por personas de la ideología DEI (diversidad, equidad e inclusión) que odian a los automóviles (especialmente los de combustión). Es el ciclo de la vida de la alta tecnología.

    Radio Corporation of America (RCA), fue la Nvidia de su época, con una valuación de 200 a 1 en los años ’20. El gigantesco auge tecnológico de los años ’60 estuvo caracterizado por un sinfín de acciones de empresas emergentes con sufijos como “onics” o “ex”. El público compraba cualquier cosa con un nombre que indicara tecnología. Algo muy parecido ocurrió a finales de los ’90, cuando compraban cualquier cosa que terminara en “.com”. Ahora una repetición, pero con “IA”.

    Los billones de dólares que el gobierno estadounidense ha “creado” a través de la Reserva Federal, tienen que ir a alguna parte. Los deficits de U$S 2 billones que acumula el gobierno estadounidense no son vendidos al público. La Reserva Federal los adquiere principalmente mediante créditos que el gobierno recibe en bancos comerciales. A su vez, estos bancos los prestan y multiplican a través del sistema de reserva fraccionaria. Gran parte de ese dinero recién creado es inyectado en el mercado de valores. El dinero ficticio es el principal responsable del auge bursátil, con un PER (relación precio-beneficio) record de 40:1 para el S&P 500.

    La burbuja de la IA, epicentro de la actual euforia bursátil, podría convertirse en uno de los mayores fracasos de la historia, como la Tulipomanía de 1637, las burbujas del Mississippi y de los Mares del Sur de 1720, y los locos años ’20, entre otros. Las consecuencias de las manías y de las burbujas siempre son nefastas.

    Están siendo construidos cientos de centros de datos, algunos con edificios que abarcan decenas de hectáreas, repletos de servidores, almacenamiento y equipos de refrigeración. Varios de ellos requerirán entre 8 y 9 GW de potencia cada uno. No estoy seguro de que la mayoría de la gente sepa que una central nuclear típica tiene una potencia de aproximadamente 1 GW, y cuesta entre U$S 5.000 y U$S 10.000 millones. Las cifras son realmente desorbitadas.

    Sin duda, ésta es la mayor burbuja de la historia por su orden de magnitud. Están siendo destinandos cientos de miles de millones –incluso billones– a la misma, y eso dentro del contexto de la burbuja económica, que lleva una década en marcha. Apuesto a que la mayoría de estos edificios, y su contenido, se convertirán en pérdidas. Extraños artefactos que podrían ser la respuesta estadounidense a las pirámides de Egipto.

    ¿Y qué será calculado en estos edificios? Apuesto a que no se tratará de avances científicos, tecnológicos ni matemáticos. Gran parte de ello será inevitablemente utilizado por la élite para explotar y controlar a la plebe.

    Aquí va una predicción arriesgada y escandalosa: los centros de datos y la mayor parte de la IA resultarán totalmente antieconómicos, una historia con un final desafortunado para todos los implicados. Ya oigo sus explicaciones: “Bueno, parecía una buena idea en su momento …”.

    International Man: Uno de los aspectos más controvertidos de la salida a bolsa de SpaceX es que, según se informa, los principales proveedores de índices han modificado o eliminado normas que antes protegían a los inversores pasivos.

    Están siendo eliminandas las normas del índice S&P 500 que exigían un historial de negociación más extenso, y rentabilidad según los principios contables generalmente aceptados (GAAP), mientras que, según se informa, Nasdaq y FTSE Russell han reducido sus periodos de inclusión. ¿Qué nos dice ésto sobre el estado actual de los mercados?

    Doug Casey: Cuesta creerlo, pero existen 4.750 ETF (fondos cotizados en bolsa), además de otros 6.800 fondos mutuos de inversión abierta. Sin embargo, hay sólo 2.300 acciones en la Bolsa de New York (NYSE), y unas 4.500 más en el NASDAQ. Ésto es sintomático de un mercado excesivamente financiarizado. Salvo raras excepciones, el público ya no compra acciones individuales. No son analistas de valores que investigan diligentemente las empresas. Simplemente apuestan a lo que alguien haya incluido en algún ETF.

    Ésto explica por qué Robinhood es una plataforma de corretaje tan popular.

    Antes, si Ud. quería comprar una acción, necesitaba una cuenta con un agente de bolsa, una persona real. Tenía que llamarlo por teléfono para comprar la acción, lo que ralentizaba un poco el proceso, y quizás infundía cierta cautela. Ahora sólo tiene que pulsar unos botones en su smartphone, igual que en una máquina tragamonedas.

    No hace mucho, eran negociadas pocas opciones sobre acciones, y las que eran negociadas eran extrabursátiles, sin que sus cotizaciones fuesen publicadas en los periódicos. El mercado de opciones ahora es enorme. Algunos “inversores” compran opciones que vencen en un día.

    Billones de dólares recién creados terminan en acciones y bienes raíces. Ambos sectores están en burbujas. Y dado que el sector inmobiliario está sustentado en un mar de deuda, y los tipos de interés van en aumento, se encuentra en una situación especialmente difícil. Los mercados actuales son frenéticos. Y los mercados frenéticos son sumamente peligrosos.

    International Man: Si los fondos indexados se ven obligados a comprar acciones de SpaceX cerca de su valor de salida a bolsa, ésto significa que los fondos de jubilación pasivos –pensiones y fondos indexados– podrían convertirse casi de inmediato en una importante fuente de demanda. ¿Qué opina Ud. al respecto?

    Doug Casey: Había una vez una bolsa que servía para obtener capital para empresas productivas. Ayudaba a determinar el valor de un negocio y, con suerte, a encontrar un comprador al venderlo. Pero todo eso ha cambiado.

    A pocos les importan ya las perspectivas de una empresa en particular. Se parece más a un casino, sobre todo porque pocos compran empresas pensando en el crecimiento y los dividendos. ¿Qué probabilidades hay de que salga rojo en la ruleta? Los fondos y los ETF se han convertido en un mercado secundario para los iniciados. Creo que ese será el caso de SpaceX. Es una señal de que la bolsa se ha transformado en una fantasía de papel en movimiento.

    Quizás recuerden las fluctuaciones de GameStop, una empresa en quiebra, con una gran posición corta, abierta por sofisticados fondos de cobertura. Durante la histeria del covid, se convirtió en un meme para los usuarios de Robinhood en Internet, que la llevaron de unos 20 U$S/acción a 400 U$S/acción. Ganaron y perdieron miles de millones tanto al alza como a la baja. ¿Quiere participar en un mercado volátil, en el que pocos tienen idea de su valor, y cualquier cosa puede suceder por razones totalmente impredecibles?

    Preveo que veremos muchos movimientos de este tipo antes de que termine la Gran Depresión y regresen la estabilidad y la prosperidad.

    International Man: Bloomberg Intelligence había estimado previamente que los fondos del S&P 500, junto con los del Russell 1000 y el Nasdaq 100, podrían absorber gran parte de las acciones de SpaceX poco después de su salida a bolsa. Sin embargo, posteriormente decidieron no acelerar la inclusión de SpaceX en el S&P 500.

    ¿Podría ésto generar una burbuja que se retroalimente, en la que la inclusión en el índice impulse la valuación al alza, independientemente de los fundamentos? ¿Cuáles son las desventajas de una situación así?

    Doug Casey: Las llamadas Siete Magníficas representan aproximadamente 35% del S&P 500. Este nivel de concentración es una señal más de burbuja especulativa. Los fondos indexados tendrán que comprar acciones de SpaceX –y de OpenAI y Anthropic– después de que salgan a bolsa y se estabilicen durante unos meses. Es un apoyo, aunque involuntario, a una valuación desorbitada. No creo que los padres de familia pudieran dormir tranquilos si supieran adónde va a parar el dinero de su jubilación.

    Sigo opinando que estamos al borde del abismo. Como en burbujas anteriores, las de los años ’20, ’60 y finales de los ’90, los mercados tienden a dispararse antes de desplomarse.

    Ahora mismo todo el mundo cree que lo sabe todo sobre la bolsa. Comparan sus ganancias en las reuniones sociales. Pronto, sospecho, no solo lamentarán la existencia del mercado de valores, sino que querrán linchar a cualquiera sospechoso de haber sido corredor de bolsa, asesor o –Dios no lo quiera– gestor de fondos de cobertura.

    Los multimillonarios y los que ganan cientos de millones, se enriquecen a manos llenas con las startups, mientras que el ciudadano promedio no puede conseguir ni U$S 500 para una emergencia. Y tiene miles de dólares en deudas por financiar su coche, su carrera universitaria, su casa y sus tarjetas de crédito. Una reacción violenta contra los ricos, especialmente los multimillonarios, es inevitable.

    La psicología del país podría cambiar radicalmente si –o cuando– algo malo le sucede al mercado de valores. Claro, Trump quiere que se infle aún más hasta niveles insostenibles. “Podrías ganar tanto que te cansarás de ganar”. Entonces, ¿qué estoy haciendo?

    El ciudadano promedio no tiene ninguna relación con las acciones mineras y energéticas. En 1980, el S&P 500 estaba 30% compuesto  por acciones de petroleras. Hoy, la cifra es de 4%, lo cual resulta extraño, dado que el petróleo es hoy más importante, y su disponibilidad es más incierta que nunca. Las acciones mineras apenas representan una fracción. Aunque el oro ronda los U$S 4.300, el público lo ignora. Prueba de ello es que la prima de las monedas de oro está cerca de su mínimo histórico, casi inexistente.

    Me gusta estar en lugares poco concurridos. Incluso si el mercado se desploma y las acciones de recursos naturales caen con el mismo, no creo que se vean tan afectadas como la acción promedio. Prefiero estar en un rincón tranquilo del mercado. No en una playa abarrotada de turistas que intentan adivinar sus movimientos, con la esperanza de ganar dinero antes de que un tsunami inminente los arrase a todos.

     

     

     

    Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko

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