
Durante la convención republicana de mitad de mandato, el presidente Trump prometió que si los republicanos mantenían el control del Congreso en las elecciones de Noviembre, cada estadounidense adulto recibiría U$S 5.000 del gobierno.
El presidente Trump afirmó que el gobierno podía afrontar el costo estimado de U$S 1,3 billones “porque nos ha ido muy bien y porque nuestro país está generando muchos ingresos”.
La realidad es que la economía no está bien. Los precios suben más rápido que los ingresos. Y, debido a la guerra contra Irán, el precio del diesel ha alcanzado un promedio de más de 1,585 U$S/ltr. Ésto incrementa los costos del transporte, lo que a su vez eleva aún más muchos precios.
La deuda nacional supera ahora los U$S 40 billones, razón por la cual los intereses de los bonos del Tesoro se encuentran en su nivel más alto desde 2007.
El presidente Trump afirma que los pagos de U$S 5.000 pueden ser financiados con los ingresos arancelarios. La verdad es que el gobierno no ha recaudado suficientes ingresos arancelarios como para financiar estos pagos.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, sugirió que el gobierno podría recaudar los fondos mediante acciones como la venta de sus acciones en la empresa tecnológica Intel. Pero la venta de dichas acciones sólo recaudaría, como máximo, 4% del monto de aquellos pagos. No obstante, el gobierno federal debería vender todas las acciones que ha adquirido en empresas privadas. Esta política corporativista distorsiona el mercado, al incentivar a las empresas a priorizar el bienestar de políticos y burócratas por encima del de los consumidores.
Algunos comentaristas han expresado su indignación por el intento del presidente Trump de sobornar a los votantes. Estos comentaristas tienden a ignorar el hecho de que, desde el auge del estado de bienestar, la guerra y la regulación, la mayoría de las campañas políticas no son más que sobornos legalizados. ¿Cómo describir, si no, a los políticos que buscan el apoyo del complejo militar-industrial, prometiendo guerras interminables financiadas por el gasto cada vez mayor del Pentágono? ¿O que buscan el voto de los agricultores con promesas de subsidios agrícolas cada vez mayores? ¿O que buscan el voto de las personas mayores con promesas sobre la Seguridad Social y Medicare? ¿O prometer a aquellos cuyo nivel de vida y perspectivas de progreso económico se ven perjudicados por la destrucción del dólar por parte de la Reserva Federal, que el gobierno los cuidará con cupones de alimentos, Medicaid y vivienda subsidiada por el gobierno?
Este sistema de soborno legalizado hace imposible realizar recortes reales del gasto, ya que cada partida del presupuesto federal cuenta con un grupo de interés que la respalda. Los políticos están convencidos de que su éxito electoral depende de proteger este gasto.
Este sistema de soborno legalizado no puede durar mucho más. La continua incapacidad del Congreso y los presidentes para recortar el gasto, impulsará aún más los esfuerzos por reemplazar al dólar como moneda de reserva mundial. Ésto provocará una grave crisis económica que obligará al Congreso a recortar el gasto.
El presidente Trump podría evitar este destino cumpliendo su promesa de no iniciar nuevas guerras, y colaborando con el Congreso para reducir el abultado presupuesto militar. El presidente Trump también debería poner fin a todas las formas de subsidios a las empresas, y trabajar con el Congreso para cerrar todas las agencias federales inconstitucionales. Los ahorros derivados de estos recortes deberían ser utilizados para comenzar a pagar la deuda y apoyar a quienes dependen de los programas gubernamentales, durante la transición hacia la eliminación del estado de bienestar. Devolver a las comunidades locales, las organizaciones privadas y las iglesias la responsabilidad de ayudar a los menos afortunados, es más eficaz y compasivo que dejar el asunto en manos de las burocracias gubernamentales. Seguir esta estrategia permitiría al presidente Trump “sobornar” al pueblo con paz, prosperidad y libertad.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









