International Man: Se supone que los mercados reflejan la realidad económica. Pero cuando los bancos centrales manipulan los tipos de interés, los gobiernos devalúan las monedas, y las grandes potencias manipulan los precios del petróleo con fines políticos, ¿puede ser considerado honesto algún mercado?
Doug Casey: Casi todos los mercados se ven distorsionados de alguna manera por la intervención gubernamental.
Los tipos de interés son el precio del dinero mismo. Son la sangre de la economía; cuando son manipulados, equivalen a una intoxicación sanguínea.
Las monedas han sido convertidas en meras abstracciones flotantes. Fluctúan por decreto gubernamental.
Lo mismo ocurre con todos los alimentos, empezando por los cereales, que proporcionan 50% de las calorías de la humanidad, directa o indirectamente. Los gobiernos subvencionan algunos, imponen aranceles a otros, regulan la cantidad que puede ser sembrada y, a menudo, almacenan excedentes. Ésto sucede con todos los alimentos: cítricos, azúcar, café, etc. No hay excepciones.
El estado también distorsiona directamente los mercados de metales mediante controles de precios o de importación/exportación. Pero las regulaciones relativas a los permisos y la producción son más estrictas y se extienden durante décadas.
No podemos estar seguros de cuáles serían los precios si viviéramos en una economía de libre mercado. Salvo para decir que serían mucho más bajos sin la mano muerta de los estados, que constantemente echa arena en los engranajes del comercio.
International Man: El petróleo es la materia prima más importante del mundo, pero su precio puede verse distorsionado por sanciones, la liberación de reservas estratégicas, cuotas de producción, subsidios y presiones políticas. ¿Qué porcentaje del precio actual del petróleo está determinado por la oferta y la demanda reales?
Doug Casey: Sin duda el petróleo es la materia prima más importante, la más política y, con diferencia, la de mayor volumen en términos de valor monetario.
Como toda materia prima, sus parámetros básicos de precio están determinados por la oferta (cuánto es producido) y la demanda (cuánto es consumido). Sin embargo, ambos factores fundamentales se ven distorsionados por las políticas gubernamentales, empezando por los impuestos tanto sobre productores como sobre consumidores.
Y ahora también debemos intuir cuánto durarán las guerras entre Rusia y Ucrania, y entre Estados Unidos/Israel e Irán, y cuán graves se volverán. Rusia es un enorme productor de hidrocarburos. Oriente Medio produce aproximadamente un tercio del petróleo mundial, y un quinto del gas natural. La mayor parte de esta producción se encuentra ahora interrumpida.
No se trata sólo de una reducción de la producción. La gente olvida que el petróleo crudo es prácticamente inútil. Sólo se vuelve útil y valioso después de que una refinería lo procesa para obtener sus componentes valiosos: gasolina, diesel, kerosene y otros destilados. Y olvidan que los únicos compradores de petróleo son las refinerías.
Pero las refinerías son objetivos estratégicos principales en estas guerras. No sólo eso, sino que son de los objetivos más fáciles de dañar y los más caros de reemplazar. Y no serán reemplazados rápidamente, porque es posible que vuelvan a ser destruidas.
Dado que creo que estas dos guerras no sólo continuarán, sino que se agravarán considerablemente, apuesto a que los precios del petróleo y sus derivados subirán, y la disponibilidad disminuirá drásticamente. Y eso sin siquiera considerar la posibilidad de que estas guerras se extiendan a nivel mundial.
Históricamente, la guerra ha sido la principal actividad de los gobiernos. Ha sido dicho, con razón, que la guerra es la salud del estado. Y los gobiernos de hoy son mucho más grandes y poderosos que nunca. Por lo tanto, cabe esperar mucha más intervención tanto en la producción como en el consumo de petróleo en el futuro, así como fluctuaciones drásticas en su precio.
International Man: Cuando los gobiernos pueden crear billones de unidades monetarias, rescatar instituciones favorecidas, e intervenir siempre que los mercados se mueven en su contra, ¿ha dejado de ser la inversión una cuestión de encontrar valor, para convertirse en una cuestión de anticipar la próxima manipulación?
Doug Casey: Permítanme definir un par de términos: inversión y especulación. Mucha gente usa estas palabras a la ligera sin comprender realmente su significado. El resultado es un pensamiento superficial.
Invertir consiste en asignar capital para que, combinado con el trabajo, genere más riqueza real. Piensen en plantar una semilla para que crezcan cien nuevas semillas. Invertir con éxito siempre requiere esfuerzo, pero se vuelve arriesgado y poco atractivo en un entorno altamente gravado y regulado, especialmente en tiempos de guerra.
En cambio, especular consiste en sacar provecho de las distorsiones, generalmente las causadas por el gobierno. Los especuladores no producen bienes nuevos. Pero al comprar cuando las cosas están baratas (cuando hay sobreoferta) y vender cuando están caras (cuando hay escasez), prestan un servicio sumamente valioso. El público rechaza a los especuladores porque se benefician con los tiempos difíciles. Pero el público, erróneamente, no comprende que los especuladores se benefician porque resuelven problemas, no porque los causan.
En los próximos años, podemos esperar mucha más especulación y menos inversión. El ciudadano medio prácticamente se verá obligado a especular para intentar sobrevivir. Desafortunadamente, la mayoría demostrará ser un mal especulador; terminarán siendo jugadores, dependiendo más de la suerte que de la habilidad.
International Man: ¿Quiénes se benefician más con los mercados deshonestos, quiénes son los que finalmente pagan las consecuencias, y por qué la mayoría de los inversores no se dan cuenta del fraude hasta que su poder adquisitivo y sus ahorros ya se han visto perjudicados?
Doug Casey: Cuando un juego está amañado, suele ser el organizador, la casa de apuestas, quien lo hace. En el mundo actual, el amaño lo llevan a cabo individuos del “estado profundo”, cercanos al poder y a personas que pueden cambiar las reglas a su antojo. Un ejemplo notorio fue el de Enero de 1980, cuando los hermanos Hunt intentaron monopolizar el mercado de la plata. La bolsa elevó arbitrariamente los requisitos de margen y los llevó a la quiebra.
Los bancos centrales pueden intervenir, y de hecho lo hacen, para apuntalar los mercados bursátiles y las instituciones en quiebra. En 2008, el gobierno rescató o apoyó a AIG, Citigroup y Bank of America, entre otros, cuando el Congreso aprobó el Programa de Alivio de Activos Problemáticos (TARP) de U$S 700.000 millones.
Quizás recuerden la crisis bancaria de Marzo de 2023, cuando los reguladores rescataron a Silicon Valley Bank y Signature Bank. Fue una gran noticia para los expertos en tecnología; pero no para el ciudadano común.
Veremos muchos más casos de este tipo en un futuro próximo. Lo estamos viendo ahora mismo con el yen japonés, a medida que se deshace la estrategia de carry trade que ha durado décadas. Es un desastre real e inevitable en ciernes.
International Man: En un mundo en el que casi todo está sujeto a la intervención política, ¿dónde puede un inversor encontrar valor real para preservar su patrimonio? ¿Y qué hay de las especulaciones inteligentes?
Doug Casey: Un inversor debería buscar empresas sólidas y en crecimiento que sean vendidas a precios razonables. Hoy en día son difíciles de encontrar; la bolsa está muy cara.
Un especulador puede vigilar todos los mercados, buscando vender lo que esté demasiado caro (como las acciones tecnológicas), y comprar lo que esté demasiado barato (como las materias primas).
El ciudadano medio, que no pertenece a ninguno de estos grupos, posiblemente debería comprar monedas de oro y plata de forma anónima, en efectivo, y guardarlas hasta que el mundo salga de la Gran Depresión y de la Tercera Guerra Mundial.
Recordarán que la mejor definición general de depresión es un período en el que el nivel de vida de la mayoría de la gente cae significativamente.
Pero también puede ser definida como un período en el que las distorsiones y las malas asignaciones de capital son liquidadas. Esta última definición es la más relevante para lo que estamos viendo ahora. El mundo financiero está saturado de distorsiones y malas asignaciones de capital. En algún momento se producirá una verdadera debacle.
Pero la buena noticia es que la mayor parte de la verdadera riqueza seguirá existiendo. Simplemente cambiará de manos.
Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko









