No graven a los ricos. ¡Terminen con el banco central!

    0

    Políticos selectos, funcionarios gubernamentales, élites económicas y expertos que llegaron a la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, fueron recibidos con una carta abierta firmada por más de 250 millonarios y multimillonarios. Los firmantes solicitan a sus respectivos gobiernos que aumenten sus impuestos.

    Los firmantes de la carta están preocupados por la “desigualdad” que, según dicen, “ha llegado a un punto de inflexión”. El costo de esta desigualdad “por nuestro riesgo de estabilidad económica, social y ecológica, es severo y crece cada día”. Quizás tengan razón. Desde la crisis del mercado de 2008, el resentimiento contra quienes se encuentran en la cima de la escala de ingresos ha ido creciendo. Sin embargo, ésto no se debe a que la gente sienta envidia de quienes pueden obtener ganancias en un mercado libre. Más bien, el resentimiento tiene sus raíces en el sistema corporativista que recompensa a quienes manipulan el proceso político.

    Si los firmantes de la carta realmente quieren poner fin al tipo de desigualdad que alimenta la ira popular, deberían dejar de pedir aumentos de impuestos y, en cambio, pedir el fin de los programas y políticas gubernamentales que benefician a los ricos y poderosos. Deberían incluirse programas como el del Exim Bank, que subsidia a las grandes corporaciones; regulaciones de salud y seguridad que cartelizan los mercados sin proteger a los consumidores; y la política exterior intervencionista, que enriquece al complejo militar-industrial, mientras al resto de nosotros nos hace más pobres y más vulnerables a los ataques terroristas.

    El banco central es la principal causa de la desigualdad. Esto no es sorprendente, considerando que fue creado a instancias de los banqueros y aprobado apresuradamente en el Congreso justo antes de Navidad, cuando pocos estadounidenses prestaban atención. Muchos estadounidenses se dieron cuenta de cómo el banco central adapta sus políticas para beneficiar a las élites financieras tras la crisis de 2008. Luego, el gobierno de Estados Unidos, gracias a la impresión de dinero del banco central, rescató a grandes instituciones financieras, mientras el estadounidense medio sufría.

    El banco central había estado ayudando a las grandes empresas durante muchos años. En la década de 1990, era común que el banco central, entonces bajo el liderazgo de Alan Greenspan, inyectara dinero en el mercado, en respuesta a aparentes crisis. La prensa financiera lo denominó “la oferta de Greenspan”. El nuevo dinero ayudaría a algunas empresas y a sus propietarios adinerados, al tiempo que reduciría el poder adquisitivo de la mayoría de los estadounidenses.

    Los estadounidenses de clase media y trabajadora sufren la peor parte de la inflación, que se define apropiadamente como el hecho de que el banco central inyecta dinero en la economía, reduciendo así el poder adquisitivo del dólar.

    En un mercado libre, la mayoría de la gente podrá tener un nivel de vida satisfactorio y reconocer que los “super ricos” ganaron sus fortunas ofreciendo bienes y servicios que satisfacían las necesidades y deseos de los consumidores, y al mismo tiempo proporcionaban buenos empleos con buenos salarios a sus conciudadanos. En cambio, en una “economía mixta” respaldada por un sistema de dinero fiduciario, la persona promedio sufrirá la erosión constante de su nivel de vida, gracias a las políticas inflacionarias del banco central, mientras que los amigotes “capitalistas” prosperan. Ésta es una receta para la inestabilidad social.

    Quienes se preocupan por los efectos perjudiciales del creciente resentimiento por la desigualdad de ingresos, deberían apoyar la derogación de todos los programas federales que recompensan a los amigotes “capitalistas”, incluidos los programas disfrazados de defensa nacional. También deberían trabajar para auditar y luego acabar con el banco central.

     

     

     

    Traducción: Cristian Vasylenko

    Artigo anteriorNão taxe os ricos. Acabe com o Banco Central!
    Próximo artigoKulturkampf!
    Ron Paul
    é médico e ex-congressista republicano do Texas. Foi candidato à presidente dos Estados Unidos em 1988 pelo partido libertário e candidato à nomeação para as eleições presidenciais de 2008 e 2012 pelo partido republicano. É autor de diversos livros sobre a Escola Austríaca de economia e a filosofia política libertária como Mises e a Escola Austríaca: uma visão pessoal, Definindo a liberdade, O Fim do Fed – por que acabar com o Banco Central (2009), The Case for Gold (1982), The Revolution: A Manifesto (2008), Pillars of Prosperity (2008) e A Foreign Policy of Freedom (2007). O doutor Paul foi um dos fundadores do Ludwig von Mises Institute, em 1982, e no ano de 2013 fundou o Ron Paul Institute for Peace and Prosperity e o The Ron Paul Channel.

    DEIXE UMA RESPOSTA

    Por favor digite seu comentário!
    Por favor, digite seu nome aqui