¿Ayudaron al anarcocapitalismo las inundaciones en Rio Grande do Sul?

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    El youtuber Negão publicó en su cuenta de Twitter/X que “el gobierno de Rio Grande do Sul y el gobierno federal en sólo una semana hicieron más por el anarcocapitalismo que todos los influencers y estudiosos del tema en la historia”. Posiblemente no sería capaz de nombrar a un solo pensador anarcocapitalista, y los influencers ancap [anarcocapitalistas] que conoce deben ser Milei y Paulo Kogos –y por supuesto, su propuesta es infundada. Murray Rothbard, creador del anarco-capitalismo, y cientos de otros estudiosos del ancap, emprendieron una completa demolición económica, moral y ética de todos los argumentos a favor de la existencia del estado, y de los argumentos a favor de los modelos propuestos para fundar una sociedad libre. Sin embargo, sí es cierto que la acción –o la falta de acción– del estado durante las inundaciones en RS contribuyó mucho al anarcocapitalismo. Finalmente, un número sorprendente de personas se ha dado cuenta de que el estado es prescindible y no hace casi nada más que estorbar. Y lo que es mejor: como podemos ver en las redes sociales, la gente odia al estado, y odiar al estado es esencial para el anarcocapitalismo.

    Vea aquí una pequeña muestra de testimonios de la población de RS en las redes sociales

    Sin embargo, odiar al estado no lo es todo. La mayoría de los habitantes de Rio Grande do Sul reconoció que durante una tragedia, lo mejor que puede hacer el estado es desaparecer; pero en tiempos normales nada ha cambiado: el pueblo sigue siendo engañado sobre otras funciones del estado, considerando necesarios servicios como la educación estatal, la salud estatal, la moneda estatal, las regulaciones estatales, etc. Con esta mentalidad empapada de socialismo, las víctimas de la inundación en RS permanecen muy lejos del anarcocapitalismo. Sin embargo, el odio que la gente siente hacia el estado debe ser canalizado para motivarlos a estudiar las teorías anarcocapitalistas y así reconocer que el estado también es prescindible y sólo interfiere en todas las demás áreas, y debe desaparecer por completo tan pronto como como sea posible.

    La ayuda a las víctimas de las inundaciones provino de la propia población, y no del estado. Por supuesto, hubo algo de ayuda de las autoridades públicas, pero según las estimaciones de muchos voluntarios, 90% de la misma provino de civiles, y sólo 10% de funcionarios públicos. Y matemáticamente no podría ser diferente: se estima que el número de víctimas directamente afectadas supera los 2 millones. Sin embargo, además de poca ayuda por parte de las autoridades públicas, el estado obstaculizó más que ayudó. La población se mostró indignada por algunos incidentes, pero se trataba ni más ni menos que de las autoridades públicas actuando con normalidad.

    Fuerzas Armadas

    Una buena forma de que los libertarios exploren esta indignación popular contra el estado, es comenzar con las áreas donde esta indignación es más intensa. Por ejemplo, la derecha ya estaba indignada por la falta de acción de las Fuerzas Armadas ante el golpe electoral perpetrado en 2022 por la alianza entre el poder judicial, el legislativo y los medios corporativos. La inundación en RS extrapoló una opinión generalizada sobre las Fuerzas Armadas como inútiles, inadecuadas, inservibles, negligentes e innecesarias durante las tragedias. Entonces los ancap deben explicar que las Fuerzas Armadas no sólo son inútiles para mantener la legalidad política o ayudar a las víctimas de tragedias, sino que son totalmente inútiles para cualquier cosa en tiempos de paz y deben ser abolidas. El ejército, la marina y la fuerza aérea son utilizadas para la guerra. Un país que no está en guerra no necesita mantener ejércitos permanentes, como lo mantuvieron los antifederalistas liberales, derrotados durante la ratificación de la Constitución estadounidense. En realidad, los ejércitos permanentes son una amenaza a la libertad y se convierten en “instrumentos de opresión, ya sea mediante la opresión directa o mediante la recaudación de altos impuestos para recaudar las enormes sumas necesarias para mantenerlos”. Y eso es exactamente, y nada más, lo que son las Fuerzas Armadas brasileñas: funcionarios públicos parásitos que oprimen al resto del pueblo obligándolo a pagar su sustento y sus cuantiosas pensiones.

    Seguridad

    Los ancap también puede señalar el hecho de que la policía no pudo proteger a la gente de saqueos y robos. Por lo tanto, el desarme es un ataque a la seguridad pública, que dejó a la gente a merced de los criminales durante la inundación. No hay seguridad pública mejor, más eficiente y más rápida que una ciudadanía armada. El derecho a portar armas es un derecho humano esencial y ningún gobierno tiene la autoridad para legislarlo.

    Caridad estatal

    A pesar de toda la inmensa ayuda y las toneladas de donaciones de los voluntarios, muchos exigen que el gobierno también ayude a las víctimas de las inundaciones. Sin embargo, los ancap deben recordar a todos que el gobierno no debe ayudar a nadie, como recordó David Crockett a sus colegas del Congreso durante la votación sobre una subvención estatal. Todo lo que tiene el estado se lo robó antes a alguien. Por lo tanto, pedir ayuda estatal es pedir la agresión de personas inocentes. Si Jorge no quiere ayudar a Oliveira, nadie puede obligarlo a ayudar. Sólo existe la caridad voluntaria. Si una donación es obtenida mediante el cañón de un arma de fuego, no se trata de caridad, sino de robo. Además, el profesor Guido Hülsmann demuestra en su nuevo libro las consecuencias dañinas de la inmoral donación pseudoestatal. No, no son las donaciones privadas las que deberían detenerse, como pide el canalla hipócrita del tiránico gobernador de RS, que cerró negocios durante el fraude del covid, y ahora dice que las donaciones perjudicarían a las empresas locales, sobre las que recauda impuestos. La ayuda estatal no es bienvenida durante tragedias ni en tiempos normales, y la acción estatal para ayudar a los necesitados debe ser abolida permanentemente.

    Fiscalidad

    La visita de los funcionarios de Vigilancia Sanitaria a las tiendas de campaña montadas por voluntarios para alimentar a los damnificados por las inundaciones que pasaban hambre, exigiendo el cumplimiento de una serie de normas para evitar el cierre del lugar, y la visita que realizaron a una clínica médica que atendía a los damnificados por la inundación, y cerró el lugar por falta de agua en el tanque (toda la ciudad se quedó sin agua), a pesar de tener agua de pozo y botellas de agua potable, generó una revuelta generalizada contra estos parásitos desalmados. Los ancap deberían aprovechar esta revuelta para enseñarles que estos burócratas no sólo estorban durante las calamidades, sino siempre. Las normas de higiene, cuando son exigidas por los consumidores que deberían poder elegir no exigirlas tanto en calamidades como en condiciones normales, deberían ser voluntarias y supervisadas por organizaciones privadas que responderán por los daños a su reputación por las atribuciones de sus “sellos de calidad”.

    Burocracia

    Los ancap también pueden aprovechar tres inconvenientes de la burocracia estatal que han causado indignación generalizada: (1) los bomberos siguiendo sus protocolos burocráticos se negaron a meter sus jet ski en agua sucia para no dañarlas, al mismo tiempo que los civiles usaban las suyas para rescatar a miles de personas y animales; (2) agentes estatales prohibiendo a embarcaciones rescatar víctimas, exigiendo la calificación de voluntarios y prohibiendo el despegue de helicópteros privados para llevar suministros y rescatar víctimas, al no autorizar el reabastecimiento de combustible de éstos; (3) camiones con donaciones bloqueados y multados en los puestos de inspección de carreteras por falta de factura y sobrepeso. Si bien algunos de estos procedimientos son legítimos en situaciones normales y existirían en un mercado libre, la total falta de tacto y agilidad para hacer excepciones ante una catástrofe humanitaria sólo puede ser ocasionada por el “daño generado por una actitud arrogante, mezquina y burocracia gubernamental estrecha de miras, ineficiente, lenta y en constante crecimiento”. Existe un control excesivo del peso en las carreteras privadas, y los bomberos voluntarios tendrían sus propias reglas para el uso de motos acuáticas, pero los propietarios privados se apresurarían a relajar inmediatamente sus procedimientos cuando las vidas estuvieran en peligro, como se demuestra en el caso de los jet ski privados versus los públicos. El requisito de factura (= puro robo) y licencia ni siquiera existiría en un mercado libre.

    Diques

    Todo lo expuesto hasta el momento está relacionado con afrontar las consecuencias de la inundación. Sin embargo, también es fundamental que los ancap se centren en las causas. Esta tragedia no fue provocada por las lluvias, sino por el estado. Las regiones afectadas son propensas a inundaciones, y sólo fueron ocupadas después de que el estado construyó vertederos y diques, “garantizando” la protección contra el avance del agua (vea aquí cómo Porto Alegre y Canoas avanzaron hacia el río Guaíba y el río Sinos). Pero a pesar de haber extraído miles de millones de reales de los propietarios de estas áreas durante décadas, el estado no cumplió su parte del “acuerdo”. Además de no actualizar los diques, ni siquiera los conservó, y fue por esta falla de infraestructura que se produjeron las inundaciones. El estado no ofreció la protección más básica que estas personas necesitaban, y lo perdieron todo: muchos perdieron la vida. ¿Cuántas veces los gauchos han elegido alcaldes y gobernadores del PT y de otros partidos de izquierda, como el actual gobernador woke, que priorizó el gasto socialista en la redistribución del ingreso, es decir, robar a unos para dárselo a otros, mientras dejaba que la infraestructura cayera en mal estado? Pero no, no necesitamos elegir al político adecuado en las próximas elecciones. Los ancap deben demostrar que todos los servicios que ofrece el estado son más caros y peores que los que ofrece el sector privado, y la protección contra inundaciones es sólo uno de ellos. Los diques podrían y deberían ser privatizados.

    Publicidad

    El claramente atroz desempeño del estado antes y después de esta tragedia no puede ser encubierto, pero eso no significa que el estado no haya intentado encubrirlo. Cuando la población local, con sus teléfonos móviles, difundió a través de las redes sociales todo lo que estaba sucediendo, la guardia intelectual del estado salió en su defensa. Los grandes medios corporativos-estatales iniciaron una guerra de narrativas, tratando de negar los hechos que la gente común revelaba. El principal vehículo de propaganda estatal, la Rede Globo –Pravda brasileña– vilipendió y menospreció a los voluntarios y exaltó a los servidores públicos en verdadero elogio del estado que la apoya. Quizás esta narrativa se mantuvo en el Nordeste y en otras partes, porque aunque está disminuyendo, la televisión abierta todavía tiene 61% de la audiencia en Brasil. Pero RS no se tomó muy bien este ataque. Sumado a la demora de la emisora ​​en informar sobre la calamitosa situación en RS, mientras destacaba exclusivamente la celebración satanista de la cantante Madonna en RJ, la repulsión de los gauchos fue tan grande que Rede Pravda prácticamente no pudo grabar en el estado, siendo acosada casi todas las veces. Intentaron hacer ésto cerca del público.

    Conclusión

    Desafortunadamente, la tragedia en RS no creó ningún anarcocapitalista. Pero la narrativa del estado ha presentado grietas que pueden ser aprovechadas para hacer que su presa colapse y florezca la libertad. La batalla es intelectual y el arma es el conocimiento: usémosla. Los mitos estatistas deben ser atacados y destruidos por ancap estudiosos.

    EL PUEBLO ESTÁ DESPERTANDO!

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    Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko